Una duda. ¿La pizza es una tlayuda italiana o la tlayuda es una piza oaxaqueña?
El Mapache Guasón
En los últimos días, diez gobernadores formaron lo que se ha dado en llamar “Alianza Federalista” y se separaron de la CONAGO, Conferencia Nacional de Gobernadores.
Gobiernan las entidades federativas de Jalisco, Guanajuato, Michoacán y Colima, estos cuatro estados virtualmente forman la importante región del Bajío, además del Norte de la República con Chihuahua, Coahuila, Tamaulipas, Nuevo León, Durango y Aguascalientes, con lo que establecen algo así como tres cuartas partes de la frontera con los Estados Unidos y casi la tercera parte del territorio nacional.
En otras palabras, es una alianza de lo más importante y peligrosa para la estabilidad de la Nación.
En principio amenazaron con “separarse del Pacto Federal”, con motivo de las agresiones que dicen sufrir por parte del señor presidente López Obrador.
Con esas palabras, muchos analistas, juristas y columnistas nos alarmamos, porque la expresión podría significar que deseaban asumir una suerte de sobernismo y separarse de México.
Debemos recordar que, desde la Constitución de 1824, conformamos una República federal, en oposición a una centralista.
Por ejemplo, en Oaxaca a principio del siglo pasado, asumimos la Soberanía de Oaxaca, en lo que se ha dado en llamar el “Movimiento Soberanista”; durante algún tiempo se llegó incluso a diseñar, imprimir y poner en circulación timbres postales y hasta dinero en billetes, pero todo aquello con la intervención del Gobierno Federal de la época terminó en tragedia. Recomiendo la lectura del libro de la autoría de Don Jorge Fernando Iturribarría denominado precisamente El Movimiento Soberanista en el cual se pueden conocer todos los datos históricos al respecto.
En ese orden de ideas, las declaraciones de la alianza de marras y su interpretación eran gravísimas.
Posteriormente se aclararon los términos, y quedó claro que lo que desean los gobernadores es “salirse del Pacto Fiscal”, lo cual es muy, pero muy diferente.
Otro ejemplo de la realidad fiscal mexicana, es el hecho referido al Impuesto al Valor Agregado, el IVA pues, que después de cobrarse en todo México se debe remitir al Gobierno Federal, quien lo regresará en obras, administración o participaciones federales.
Lo mismo con otros impuestos como el ISR, Impuesto sobre la Renta, y los gobernadores expresan que se maneja ese dinero injustamente y que desean una mayor participación, o de plano lo desconocerán, lo que interpretando quiere decir que seguirían cobrando esos impuestos, pero que no se los enviarían al Gobierno Federal como está establecido precisamente en el llamado Pacto Fiscal.
A esa pretensión, el presidente López Obrador, expresó que en todo caso deberían “consultar” al Pueblo que gobiernan para determinar lo procedente, y resulta que los gobernadores le toman la palabra al señor presidente y ya están organizando las correspondientes consultas.
Estamos entonces, en una delicada división nacional, que puede dar al traste con el sistema impositivo al que, estamos sujetos, y a mayor abundamiento, parece que no se quiere “dialogar” por las partes, es decir el presidente López Obrador y los gobernadores.
Así que la moneda está en el aire, los gobernadores “han cruzado el Rubicón” y podemos llegar a extremos no deseados por nadie.
La cordura se debe imponer entre las partes o llegaremos a la catástrofe administrativa, con las consiguientes consecuencias políticas y electorales.
Yo también soy Pueblo
Por allí nos encontraremos




































