El Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española define la ignorancia como “la falta de ciencia, de letras y noticias, general o particular”, y la adjetiva de supina para describir a esa ignorancia que “procede de negligencia en aprender o inquirir lo que puede y debe saberse”. Este calificativo le queda a la medida –con sus contadas excepciones- a quienes con eufemismo se llaman nuestros representantes populares, los mismos que despachan en la LXIV Legislatura del Estado. Dicha deficiencia se ha manifestado con claridad, durante las comparecencias de los titulares de las dependencias del Poder Ejecutivo, que participaron la semana pasada, en el marco de la Glosa del III Informe de Gobierno. Sin ánimo de descalificar o cuestionar el proceder, estamos convencidos de que la mayoría de dichos representantes, han hecho un papel en verdad lamentable.
Lo que se ha presentado es un circo legislativo, en donde prevalecen los gritos, los sombrerazos y cuestionamientos desde una perspectiva partidista e ideológica. En algunos casos, se ha cuestionado el papel de los servidores públicos sin bases ni sustento. Es decir, a partir de la ignorancia, habida cuenta de que dichos diputados (as) no se preparan en cuestiones técnicas y cuestionar con bases. Siempre lo hemos dicho. La mayoría de quienes hoy ocupan una curul carecen de un perfil que, en ciertas circunstancias, los limita para proponer iniciativas, habilidades para discutir y defender una determinada postura política. Las comparecencias no han tenido la trascendencia que en otros períodos legislativos. Quienes ya acudieron lo han hecho sin más que cumplir un requisito o por mero formulismo. Esto es, quienes en buena o mala hora nos representan, carecen de los elementos de juicio para exigir a los responsables de las áreas, mayores elementos a los que aportó el ejecutivo estatal en su III Informe de Gobierno.
Esperamos que para las próximas comparecencias nuestros representantes populares den un ejemplo de conocimiento, de mínima formación en las tareas legislativas, en las responsabilidades que les son inherentes. Que dejen de improvisar, de manifestar una penosa tendencia partidista e ideológica y, sobre todo, que se informen sobre lo que hacen. En nada ayuda a la construcción de nuestra incipiente democracia, seguir exhibiendo una ignorancia supina, que deja ante el pueblo una pésima imagen.
Ambulantaje: Urge solución
El comercio en la vía pública representa un serio desafío para la gobernabilidad. Los caciques y promotores de dicho negocio están en franco reto a las autoridades tanto del municipio de Oaxaca de Juárez como del gobierno estatal. He ahí el por qué hemos insistido en que la solución de dicho problema debe provenir de un esfuerzo coordinado entre ambos órdenes de gobierno y no de acciones aisladas. Hace días, el edil de la capital oaxaqueña, Oswaldo García Jarquín, sostuvo que reubicar a los comerciantes en la vía pública, es una prioridad de su administración. Dicha especie trascendió luego de entrevistarse con una de las organizaciones más numerosas de comerciantes. Y es que la proliferación de puestos ya se ha extendido por calles que antes habían estado a salvo, como es el caso del Andador Turístico, en donde se han ubicado puestos y vendimia hasta frente a Santo Domingo.
Sin duda alguna se han tomado acciones, pero en la realidad han sido poco afortunadas. El problema sigue. En las redes sociales, a menudo se suben fotografías de nuevos negocios, que han ido apareciendo no obstante la supuesta vigilancia de los inspectores municipales. Es más, como lo reconocimos la semana pasada en este mismo espacio editorial, hasta la prostitución se practica en céntricas calles. A ello hay que agregar el espectáculo deprimente que presenta el zócalo y calles aledañas, con fuerte olor a orines y basura. Porque los mismos comerciantes evitan que las cuadrillas del aseo público los muevan para hacer su trabajo. Y ahí se van acumulando los desperdicios y desechos sólidos, los cuales se hacen visibles durante la noche, justo cuando levantan sus tablas o mesas para irse a descansar.
No obstante, por lo que hemos observado, la solución vendrá una vez que ambos órdenes de gobierno se pongan de acuerdo y procedan a habilitar algún espacio público para reubicar a los comerciantes. En la pasada administración municipal se dio un avance importante al reubicar a los tianguistas que utilizaban los espacios del Paseo Juárez “El Llano” para expender y vender sus productos. Sin muchos aspavientos, acordaron reubicarlos en la calle de Derechos Humanos. Con ello se alivió el problema vial que tanto laceraba a los vecinos, además, dejaba ese pulmón de los citadinos convertido en zahúrda. Bajo esas premisas debe tratarse el problema del comercio que invade nuestro Centro Histórico y amenaza con hundirlo.


































