En el marco de las festividades de Día de Muertos en esta ocasión dejaré de lado la política para honrar a quienes ya no están físicamente con nosotros.
Todo lo que hago, día a día, te lo dedico desde el fondo de mi corazón Abis, pero hoy este texto tiene especial dedicatoria para ti, así como para todos los difuntos de mis seres queridos y de todos aquellos que lean este espacio.
Es mentira que se supere la muerte. No hay tiempo que cure el enorme vacío, físico y emocional, que deja la partida de una persona que amas. Lo que sí se puede es encontrarle sentido a esa partida y acostumbrarnos a su ausencia, lo cual es tal vez lo más difícil y doloroso. Aprender a recordar en los momentos y las cosas más sencillas y sublimes de la vida a aquellas personas que, aunque ya no estén con nosotros, dejaron huella permanente en nuestras vidas. Recordar sus enseñanzas y honrarlas cada minuto hasta que la vida nos vuelva a juntar.
Y eso es quizá lo que me ha ayudado a sobrellevar estos casi tres años sin ti, a sobrellevar los momentos de distorsión de la realidad en los que por un muy breve espacio de tiempo piensas que todo es una pesadilla, en los que sientes ansiedad de saber que algo malo le puede pasar a quien amas, y en los cuales enseguida recibes un golpe de realidad para decirte que la muerte ahora forma parte de tus días.
Y cómo quisiéramos que todo fuera una pesadilla. Pero lamentablemente no lo es.
Entiendo que muchas veces es difícil entender los designios que Dios -o de la vida misma para quienes no crean en Él-, sin embargo, poco a poco vas entendiendo que puede ser que no estés en el lugar, el momento, ni con las personas que crees merecer estar, pero que gracias al hoy en un futuro estarás en donde y con quien debes estar.
En estos días recordamos y recibimos de vuelta a nuestros difuntos. Pero no celebramos la muerte. O al menos yo no puedo concebir celebrar la partida terrenal de las personas que amamos, sin embargo, sí celebramos la vida de aquellos que en nuestro corazón y recuerdos vivirán por siempre.
La muerte que hoy nos separa algún día nos volverá a unir. Mientras tanto, lo que nos queda es, reitero, honrar día con día, minuto a minuto a quienes físicamente ya no están con nosotros, pero que en alma siempre estarán.
Honor a quien honor merece. Recordemos estos días a nuestros fieles difuntos y celebremos y honremos sus vidas hasta que nos volvamos a encontrar.
Hasta siempre.
P.D. A ti Abis mis eternas gracias por regalarme tu último suspiro, por estar conmigo desde el primer momento de mi vida y hasta el último de la tuya. No hay manera de expresar la falta que nos haces y el dolor que genera tu ausencia, pero espero con todas mis fuerzas ser el nieto que forjaste y que te gustaría ver si vivieras.
Te amo y extraño hasta la eternidad.
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