El fin de semana pasado publicamos una nota respecto a la postura de la Sección 22 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), a través de su dirigente seccional, Eloy López Hernández, en torno al regreso a clases no presenciales, en las que –dice- se hace a un lado al maestro y, por tanto, su gremio disidente hará una jornada de información para manifestar su negativa al regreso a clases. Que sus agremiados volverán hasta el 7 de septiembre. Se trata, obviamente, de una postura cerrada, al igual que la manifestada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE), primero en contra de las clases por televisión que instruyó el gobierno federal y, luego, por su enconada posición a que la nueva normalidad educativa se haga a través de internet. En Oaxaca, hay que reconocerlo, hay un sector importante de la membresía que sigue haciendo sus trámites y oficios en máquina manual y desconoce de principio a fin, todo lo que compete a nuevas tecnologías. Esto es, no se ha adaptado a la nueva era de la información por lo que, tienen en el internet no a un aliado, como es de esperarse, sino a un enemigo.
En la pasada reunión de la Conferencia Nacional de Gobernadores (CONAGO), el ejecutivo estatal, Alejandro Murat Hinojosa abordó el tema ante la Secretaria de Gobernación, Olga Sánchez Cordero y presentó un acuerdo en materia educativa, ante el titular de la Secretaría de Educación Pública (SEP), Esteban Moctezuma Barragán, que fue aprobado por todos los gobernadores, en el que subraya el papel insustituible de las y los maestros en el sistema educativo, así como la garantía del respeto a sus derechos y prestaciones en el marco de la estrategia emergente de educación en línea. Pero tal parece que a nuestros democráticos mentores no les ha quedado claro el papel que deben desempeñar, aún en las condiciones adversas en las que hoy vive el país.
He ahí el por qué continúan con sus posturas cerradas y sin proponer alternativas que, lejos de incidir en el ancestral rezago educativo, estimulen el proceso enseñanza-aprendizaje para superarlo. Negarse a reiniciar el ciclo escolar poniendo como pretexto que no hay condiciones materiales en nuestras comunidades, no es reconocer la realidad que vive Oaxaca, sino una manera torpe de seguir de vacaciones y abandonando las aulas, cuestión a la que ya están acostumbrados los maestros desde que inició el famoso movimiento de la CNTE, en 1980.
Corporaciones en la mira
Según fuentes policiales, al menos dos ex comandantes y otros efectivos de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), están prófugos de la justicia, luego de que un juez liberara órdenes de aprehensión en contra de ellos, por delitos como extorsión y otros. Si bien es cierto que se trata de un caso inédito, hay que recordar que dicha corporación ha estado, desde hace mucho, plagada de irregularidades y malos elementos. Se han denunciado casos probados de colaboración de comandantes y elementos con el crimen organizado, traficantes de indocumentados, bandas dedicadas al robo de vehículos y hasta metidos en el trasiego de droga. La colusión de aquellos que llevan chapetón y arma de cargo con el crimen, si bien es cierto que es un vicio bastante arraigado en nuestro país, se trata de una afrenta a todo principio de legalidad.
Una revisión minuciosa sobre lo que hemos publicado en este medio impreso durante los últimos años, daría muchas sorpresas. Comandantes que pagan su puesto en determinada región a precio oro, a los jefes y superiores. Las cuotas para dichos cargos policiales y jefes de grupo es un secreto a voces dentro y fuera de la corporación. La disciplina y la lealtad a la institución que sirven es una ficción. En tono anecdótico se ha satirizado a los directivos encargados de investigaciones o aprehensiones. Si hay dinero caminan o, simplemente, se cancelan o dan largas. Fiscales y Coordinadores van y vienen, pero los vicios ahí siguen arraigados e inamovibles. Periodistas que cubren la nota roja han revelado, por ejemplo, que de los operativos que ha llevado la Fiscalía General del Estado, en algunas de las guaridas de bandas delictivas, como Ocotlán de Morelos o Zimatlán de Álvarez, no ha habido ningún detenido. Obviamente, no hay secrecía para los operativos, por lo que, cuando llega el Ministerio Público, los pájaros ya volaron, justamente porque les dieron el “pitazo”.
Hay razón de que cuando se cometen crímenes y ejecuciones, los grupos criminales revelan a veces nombres de agentes policiales que colaboran con los mañosos. Lejos de realizar su trabajo con responsabilidad y diligencia, la AEI se ha convertido en un vertedero de chismes e inconformidades. El descrédito entre elementos y comandantes ya forma parte del anecdotario en las redes sociales. Todo lo que pasa ahí es motivo de trascendidos y rumores. Bien harían las autoridades en hacer una limpieza a fondo y renovar los cuadros de agentes de investigación, bajo los exámenes de control y confianza.


































