La calidad educativa y la solidez en el sistema de enseñanza son elementos clave que definen el destino de una nación, así como las oportunidades de desarrollo para su gente. Limitar cualquier avance en materia educativa es condenar el futuro de las nuevas generaciones, sobre todo, en un mundo globalizado y fuertemente competido como el que vivimos.
Es necesario garantizar el derecho de los niños, niñas y jóvenes a una enseñanza de calidad, con los mejores maestros, las mejores escuelas y los mejores contenidos pedagógicos. El gran reto es lograr una educación de calidad que ha sido uno de los grandes clamores de la sociedad mexicana y en especial de la oaxaqueña.
La calidad educativa se refiere a las características positivas y beneficiosas de la enseñanza y el aprendizaje que permiten instruir a una persona para su bienestar. Este concepto se enfoca en el proceso educativo donde se adquieren conocimientos y competencias necesarias para una vida profesional exitosa.
En el país, la medición de la calidad educativa es un tema de discusión constante en ámbitos académicos, políticos y sociales, pero su importancia trasciende las aulas, delineando el camino hacia un México más equitativo, próspero y preparado para enfrentar los desafíos del mundo contemporáneo.
La importancia de medir la calidad educativa en México se fundamenta en el deseo de mejorar para garantizar oportunidades equitativas para todos los estudiantes.
Se sabe que algunos de los aspectos clave que podrían demostrar que una institución educativa es buena, en cuanto a sus funciones de formar estudiantes y ciudadanos íntegros, depende mucho de factores como los resultados académicos, la formación continua del cuerpo docente, los recursos educativos e infraestructura, así como la inclusión y equidad.
Urge ordenamiento
Ante los obstáculos existentes para una urbanización ordenada y la carencia de infraestructura y servicios, lo que se traduce en el aislamiento y dispersión de sus asentamientos, es necesaria la intervención y la participación coordinada de las autoridades federales, estatales y municipales para alcanzar el desarrollo urbano, la adquisición de reservas territoriales y el aprovechamiento del suelo interurbano.
Es indispensable lograr el ordenamiento territorial y ecológico, así como la identificación de riesgos ya que actualmente los municipios no cuentan con la visión y los recursos para poder invertir en la planeación del crecimiento de sus ciudades. Realizar estudios y análisis de crecimiento poblacional que permitan planear el crecimiento a corto y mediano plazo de nuestras ciudades y quedar asentados en los Planes de Desarrollo Urbano.
Debido a que las principales ciudades del estado presentan un crecimiento desordenado que ocasiona cambios en el uso de suelo y afectan negativamente el desarrollo local, tales factores inciden en los índices de competitividad, debilitan el aparato productivo y lesionan negativamente la calidad de vida de las familias.
Tales asentamientos son creados por un sector de la población sin los permisos de los organismos competentes, con un reducido ingreso económico que al construir de forma ilegal fomentan la exclusión, por ser zonas sin dotación de servicios básicos, carentes de planificación, en las que se desarrollan construcciones de manera anárquica.


































