La población, pero sobre todo los núcleos agrarios deben contribuir a prevenir y evitar los incendios forestales en coordinación con las autoridades estatales y federales de desarrollo agropecuario, desterrar aquellas prácticas que los pueden generar como la tumba, roza y quema. Debemos recordar de manera permanente la importancia de los bienes y servicios ambientales que proporcionan los ecosistemas forestales, tanto para sus dueños y poseedores.
También para la sociedad en general a través de productos obtenidos de los ecosistemas. Así como los de regulación relacionados con los procesos ecosistémicos que regulan las condiciones en que los seres humanos viven y se desarrollan; los culturales, que pueden ser tangibles o intangibles, pero que dependen fuertemente del contexto sociocultural; y los de sustento, que son los procesos ecológicos básicos.
Más allá de las sanciones económicas y penales que se han aprobado para castigar a los responsables de provocar los incendios forestales, se debe insistir de manera permanente que los campesinos sean cuidadosos con las quemas de sus plantíos, pues en comparación con el año pasado, los incendios forestales en la entidad han aumentado de manera importante.
La mayoría de los siniestros se debe por las actividades agropecuarias mal cuidadas, ya que se realizan sin cuidar y atender los lineamientos establecidos, no visadas, sin guarda rayas, el pasto está muy seco, las temperaturas muy altas y los puntos de calor se encuentran altos, con cualquier botella y el efecto lupa se prende.
Si bien la temporada más compleja en torno a esta problemática ocurría en mayo y junio, meses en los cuales se debían reforzar las medidas de control para evitar este tipo de conflagraciones, el cambio climático ha modificado sustancialmente y ahora todos los meses se debe de aplicar la prevención como responsabilidad fundamental para evitar que más siniestros se propaguen en el estado.
Identificar riesgos
Convocar a las autoridades de la entidad a elaborar o actualizar sus Atlas de Riesgos Municipales, permitirá enfrentar y actuar ante los desastres climáticos que incluyen varios tipos de tormentas, daños a las líneas de costas, las sequías, las inundaciones, el granizo, los rayos del sol y los incendios debido a causas naturales, además de huracanes tropicales que son la catástrofe natural más extendida y dañina.
Debido a que estos representan una herramienta indispensable para los pueblos y comunidades de Oaxaca de tener conocimiento de los peligros y amenazas a los que está expuesta la población, es necesario su constante actualización para adoptar las medidas preventivas ante posibles desastres y siniestros.
Hace ya algunas décadas se elaboraron los primeros esbozos de planes de protección civil para el estado con la perspectiva a la prevención y mitigación de daños de fenómenos naturales sobre la población, al paso del tiempo se han convertido en obsoletos y en el peor de los casos, simple y sencillamente no existen.
De ahí la importancia de que el objetivo sea proporcionar información básica regional de la distribución de zonas de erosión, deslizamiento de terrenos y sismicidad del estado, con el propósito de integrar información digital disponible en un sistema de información geográfica que permita la visualización y la consulta de los atributos de los temas tratados.
Son una herramienta indispensable para tratar de entender todos estos fenómenos y poder enfrentarlos, pues sin duda, los peligros naturales se deben a circunstancias naturales que ponen en peligro el bienestar del ser humano y su medio ambiente. Los riesgos más conocidos son los que se materializan de forma episódica, a menudo con alcances catastróficos. Con todo, hay riesgos continuados cuya naturaleza resulta menos obvia, como los relacionados con la radiactividad natural o los metales tóxicos presentes en la naturaleza.



































