La falta de mantenimiento y el factor humano son los detonantes para que ocurra una terrible tragedia, tal como un flamazo o una explosión por acumulamiento de combustible, ya sea en el interior de un restaurante, en las instalaciones de una gasera o en un hospital. Pero también en las calles se han registrado accidentes por el uso de la pirotecnia que de manera indiscriminada se vende en esta temporada decembrina.
Este tipo de accidentes dejan en las personas lesiones, secuelas, psicosis, desestabilización emocional y en dado caso hasta la muerte. Tan sólo en estos días se registraron dos casos que no pueden ni deben quedar en la impunidad: la quema de automóvil debido al uso de los cohetes y la explosión de uno de ellos en la mano de un niño que no supo manejar ese artefacto.
Si bien se han hecho operativos, es necesario intensificar en todo momento las revisiones en negocios que manejen este tipo de artículos así como de combustible, sobre todos aquellos que son flamables y de alto riesgo. No se trata de sancionar o cerrar negocios sino de resguardar la integridad física de los empleados, clientes y ciudadanos.
Así como se realiza una detallada explicación con respecto a las incidencias que se registran en lugar donde se maneja combustible sobre todo aquellos que emplean gas LP, el personal calificado en la materia debe ejecutar las revisiones y elaborar las bitácoras de prevención en tiempo y forma, por lo que se deberán mostrar al personal de Protección Civil para que dar el “visto bueno”.
Además, la seguridad va más allá de un simple “todo está bien”, se tiene la obligación de revisar exhaustivamente todo el entorno en el que se ubica un establecimiento comercial, con el compromiso de evitar hasta donde sea posible conatos de incendio y hasta explosiones.
La mancha demográfica crece a pasos acelerados y cada año que pasa las necesidades en materia de Protección Civil cambian repentinamente. Para la elaboración de un plan de contingencia de este tipo de negocios, se debe especificar el giro de la empresa, en el que se explica que tipo de combustible se empleará, ya sea para su consumo, venta, envasado o transportación.
Además, se deben trazar las rutas de evacuación, puntos de reunión, extintores, sistema de alarma contra incendio, intercomunicación automatizada con los servicios de emergencia del Cuerpo de Bomberos, Cruz Roja y Protección Civil, brigadas de auxilio internas y aditamentos de primeros auxilios.
El futuro del Metrobús
Pasan los años y no se sabe cuál será futuro del Metrobús, obra que se vendió en el sexenio pasado a los oaxaqueños como un ambicioso proyecto para empezar a solucionar la anarquía que se vive en el transporte urbano de Oaxaca de Juárez. Con una inversión de 450 millones de pesos para ejecutar la primera etapa del proyecto, los autobuses que serían destinados a cubrir esa primera ruta se encuentran varados con el riesgo de deteriorarse y ocasionar un mayor daño al patrimonio de los oaxaqueños.
El proyecto de la obra civil fue en licitación nacional, y fueron las secretarías de Administración y de las Infraestructuras las instancias encargadas y responsables de celebrar el concurso. Durante el gobierno de Gabino Cué se presumió su conclusión para que en mayo del 2016 se concluyera la primera etapa del proyecto. Y se pregonó con ello emigrar de un servicio de transporte deficiente a uno que permita dar la respuesta a las necesidades actuales de la población de transporte sin prescindir de los concesionarios locales.
Actualmente el transporte público en la ciudad de Oaxaca lo ofrecen cuatro empresas concesionadas que en total tienen un parque vehicular de 900 unidades y el proyecto se ejecutó con recursos etiquetados del presupuesto de egresos 2014 por 450 millones de pesos. De ahí el creciente reclamo de que Oaxaca se merece un transporte eficiente y de calidad que le permita a la capital del estado contar con un sistema ordenado e integrado.
A pesar de que se consideró que su ejecución será detonador del desarrollo, pues contaría con un sistema de recaudación con mayor eficiencia en la conducción, pues el pago no pasará por las manos de los operadores de las unidades mediante “tarjetas inteligentes”, los usuarios del transporte van a pagar el servicio como el que se usa en la Ciudad de México que no distrae a los operadores y va a representar la posibilidad de disminuir el número de accidentes, producto de choques donde son responsables en buena medida los conductores, hoy es un fracaso.
Pasa el tiempo y el proyecto no camina, el deterioro de las unidades va en aumento y las obras del carril para su circulación poco a poco se destruyen. Una obra que reclama exhibir las calamidades de la mala planeación y la ambición de allegarse dinero.


































