A lo largo de este periplo de 74 años, la ruta para EL IMPARCIAL, El Mejor diario de Oaxaca, no ha sido lisa y llana, sino llena de abrojos. En este trance hay quienes han pagado los platos rotos, no sólo como los objetivos privilegiados de la delincuencia criminal, sino también de los excesos y atropellos del poder público.
Varios compañeros han entregado sus vidas, cumpliendo con la misión de buscar información y transmitirla sin tapujos. La lista de periodistas ejecutados y desaparecidos; de hogares rotos y empresas agredidas por el crimen organizado, ha ubicado a México en un lugar privilegiado a nivel mundial, sobre todo por la impunidad que ha seguido a estos atentados.
En EL IMPARCIAL. El Mejor diario de Oaxaca, la libertad de expresión ha sido una bandera y la prensa libre y sin ataduras, una doctrina. Hemos enarbolado el derecho a la información, frente a la demagogia galopante del discurso y de la ficción política.
En estas más de siete décadas de circular a diario, no sólo hemos sido espectadores de primera fila para informar en nuestras páginas a un cada vez más exigente pueblo oaxaqueño, sino también críticos recurrentes de los panegíricos y apologías, que hacen a gobernantes y políticos, entes soberbios, sobrados y cínicos.
Este diario nació con una profunda pasión libertaria, desde nuestros fundadores, los hermanos Pichardo García, escuela que siguió la segunda generación: la familia Fernández Pichardo. Hay un gran camino recorrido desde el periodismo artesanal hasta los recursos tecnológicos más modernos. No nos hemos rezagado. Por el contrario, hemos enfrentado las innovaciones con un gran sentido social y con vocación de servicio. Pero también hemos compartido la tesis aquella de que el buen periodismo nada tiene que ver con el lujo y la ostentación de sus edificios, sino por el profesionalismo, la vocación, la ética y la integridad de sus periodistas.
Con inteligencia hemos podido capotear la censura abierta o velada en contra de los medios de comunicación, lo que constituye no sólo un atentado en contra de la libertad de expresión y la prensa libre e independiente, sino formas burdas del autoritarismo caciquil que sigue permeando en nuestra endeble democracia. Por ello nos hemos mantenido a flote. Sorteando crisis económicas, boicots publicitarios y hasta persecución, seguimos cabalgando como El Quijote, arremetiendo contra molinos de viento. Hoy nos consolidamos como el primer periódico de Oaxaca y el único que sigue vigente.
Hemos sido solidarios con las causas populares, el dolor del pueblo y la debacle de algunos de nuestros colegas y hasta competidores. Entendemos que vivimos otros tiempos. Más complejos, más difíciles, más agitados. Sin embargo, la divisa es no rendirse. Por el contrario, debemos seguir dando la batalla, desde nuestra trinchera, para seguir buscando un país y un estado, Oaxaca, en donde prevalezca la justicia, la dignidad y el decoro.



































