La contaminación del agua, la deforestación, la destrucción del entorno natural, crecimiento excesivo de las ciudades, la contaminación ambiental, entre otros elementos han colocado a Oaxaca en una condición crítica. Ante el creciente deterioro ambiental que sufre nuestro estado y en especial la capital, urge reforzar los espacios de participación social y de las autoridades para emprender acciones rápidas y coordinadas para no seguir agrediendo el entorno natural y sus recursos.
Hay diversos problemas que contribuyen a una mayor contaminación de suelo, de bosques, de río y del aire, además del mal uso del agua, tanto por su falta como por su presencia destructiva. Además de los cambios de uso de suelo, ya que bosques, selvas y manglares y otros sistemas han sido modificados, tanto para crear infraestructura como para zonas de ganadería y agricultura.
Cuidar los recursos naturales es asegurar el futuro de Oaxaca, es tarea que compete a la sociedad en su conjunto y que puede ejecutarse desde los hogares con pequeñas acciones como cuidar el agua, disminuir el consumo de energía eléctrica o desplazarse en medios de transporte no contaminantes.
Todos podemos contribuir a reducir la contaminación por nutrientes mediante las elecciones que hacemos en el hogar, con nuestras mascotas, en el mantenimiento del jardín y el transporte. Las familias, los individuos, los estudiantes y los docentes pueden consultar recursos en línea para saber más sobre el estado de las vías fluviales locales y participar de los esfuerzos comunitarios para hacer de su entorno un lugar más saludable y seguro.
Resulta trascendente cuidar el agua, pues es un recurso que se puede agotar, por lo que es fundamental cuidar su uso. Esto lo podemos lograr con pequeños gestos.
En el caso de la energía eléctrica es fundamental reducir el uso optando por electrodomésticos de bajo consumo.
Dengue imparable
El resurgimiento del Aedes Aegypti que transmite la enfermedad tropical del dengue se asocia con el cambio climático, que ha modificado las condiciones de clima y ambiente de diversos hábitats naturales, en los que ciertos animales, como los mosquitos y garrapatas, encuentran condiciones adecuadas para reproducirse.
En los últimos 15 años, al menos, este mosquito ha extendido su presencia en México, donde ha llegado a entidades federativas en las que antes no vivía. También lo ha hecho a nivel global: actualmente, la mitad de la población mundial está en riesgo de contraer dengue. En 2010 se estimaba que era la tercera parte.
La Secretaría de Salud federal reporta contagios de dengue en 28 entidades federativas. Aguascalientes es una de ellas. Hace 30 años no tenía casos, pero hasta julio de este año ha reportado 11. Lo mismo ocurre en Querétaro y Zacatecas. No registraron contagios hace tres décadas, y actualmente han notificado 118 y 8 casos, respectivamente.
En su versión más grave, el dengue provoca hemorragias internas y puede causar la muerte. Con los cambios en la epidemiología de esta enfermedad, además de registrar más casos en más regiones del país, también crece el riesgo de que los contagios desarrollen síntomas más graves. En 2024, el 45% de los casos confirmados son de dengue grave o con signos de alarma. Hace 10 años, en 2014, era el 27%.
Investigaciones han demostrado que la humedad es un elemento importante para la reproducción del mosco, lo que ha obligado a las autoridades de salud de México a reforzar sus campañas contra el dengue, al demostrar que el mosco se reproduce también en agua limpia. Así que la acción de las personas y comunidades es fundamental para evitar la acumulación de líquido en botes y otros envases, aspectos que la Secretaría de Salud promueve todavía, incluso en su nueva campaña de prevención del dengue.


































