UNA VEZ que el Poder Judicial ha sido reformado y todo sus jueces, magistrados y ministros serán “electos” por el partido en el poder (bajo el cuento de que son la representación de la voluntad popular) México entra en un nuevo régimen (no como en la era del partido hegemónico), que nunca hemos vivido, con un control total del poder por parte de una persona (su grupo genuflexo que lo rodea no tiene en mente otra frase que sí, señor Obrador).
EL PODER LEGISLATIVO ya estaba sometido, pero al haber una división en tres poderes, el Judicial había dado la batalla y, hasta el pasado martes, había sostenido su papel de NO permitir la voluntad absoluta (hasta irracional) del poder Ejecutivo; hoy el guinda tiene una permanencia indefinida en el poder, pues los procesos electorales no tendrán ya la menor importancia; el gobierno logró ir moldeando un INE a modo, todo esto frente a nuestros ojos y sin que nadie pueda hacer nada, la oportunidad de votar por una opción distinta ya quedó enterrada.
UN PODER absoluto, tal vez pueda ser positivo, si se tiene en la mira un objetivo claro pero constructivo, como desmantelar a las mafias de un país como ocurrió en El Salvador, ya que sólo mediante la aplicación de un estado de excepción (cosa que es casi imposible que se acepte, SALVO cuando se tiene un control absoluto sobre los grupos políticos, aunque, hay países donde el estado de excepción no necesita mayor autorización salvo el anuncio de su presidente), cuando el país atraviesa un estado de ingobernabilidad o de inestabilidad, un problema sanitario, a veces es hasta necesario. En cambio, un poder absoluto es negativo cuando en la mente sólo se tiene el establecimiento de una dictadura (de izquierda) como en el caso de algunas naciones latinoamericanas, México hoy incluido.
ES IMPORTANTE recordar, por ejemplo, que, a mediados del siglo XX, Cuba era una Isla, si no rica, sí con medios decorosos, con gran industria turística, buenas inversiones y un FUTURO prometedor. Hoy en la isla no hay comida suficiente, no hay empresas privadas (que generen empleos, riqueza, impuestos) al menos en 2021 comenzaron a permitir la creación de pequeños negocios después de que el COVID recrudeció la pobreza en ese país —lamentablemente, el gobierno cubano ya anda con políticas que buscan desincentivar ese pequeño florecimiento—, y si no hay comida, menos hay jabón, pasta dental, etcétera. Todo porque los regímenes autoritarios no dan certeza jurídica y económica a las empresas para garantizar sus inversiones, el resultado es desolador.
¿Cómo se empobreció tanto Cuba? Comenzaron, desde la época de Fidel Castro, desde principios de los años 60 (siglo XX) aumentando salarios por decreto (por el bien del pueblo), confiscando tierras a gente que tenía grandes extensiones (a los productores de caña de azúcar, por ejemplo), para convertirlas en granjas estatales, el gobierno nacionalizó refinerías, hoteles, bancos (empezando por lo de capital estadounidense) todo, y “reguló”, para el “beneficio de las mayorías”, el costo de todos los bienes y servicios (controló y redujo hasta el precio de renta de propiedades). El peor error de un gobierno es querer controlar la economía, cuando ésta debe fluir libremente.
EL SALTO DEL CHAPULÍN
“El socialismo promete prosperidad, pero trae pobreza; el socialismo promete unidad, pero trae odio y división; el socialismo promete un mejor futuro, pero siempre nos regresa a los capítulos más oscuros del pasado, eso no falla, siempre pasa; el socialismo es una triste y desacreditada ideología arraigada en la total ignorancia de la historia y de la naturaleza humana, por lo que el socialismo siempre dará lugar a la tiranía y sí que lo hace.
“Los socialistas profesan un amor por la diversidad, pero siempre insisten en la conformidad absoluta. Sabemos que el socialismo no se trata de justicia, no se trata de igualdad, no se trata de levantar a los pobres; el socialismo se trata de una sola cosa: poder para la clase dominante”. Dijo DONALD TRUMP.
Ya no hay poder Legislativo en México, ya no hay poder Judicial, pero hay un nuevo contrapeso, el poder del socio comercial más importante de México: los Estados Unidos y su presidente electo TRUMP, ha dicho que ese no es el camino para México. ¿Querrá Sheinbaum que corramos con la suerte de Cuba?
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