Estamos a pocos días de que Andrés Manuel López Obrador tome el cargo de presidente y comience oficialmente la cuarta transformación, la que ofreció en campaña en donde México saldría de la crisis económica y en los hogares habría comida, así como también el combate a la corrupción sería un eje central de su administración.
Estamos a la expectativa de que podría haber mejoría con las tradicionales y con nuevas formas de administrar públicamente los recursos en el país, así como una nueva forma de “militarizar” sin que se vea como tal.
Se supone que habrá menos corrupción y más “amor”, pero hasta que eso pase no podremos asegurar que estamos mejor, lo que sí se puede decir, es que hay reformas que son imparables y tarde o temprano se realizarán como la despenalización del uso de la mariguana y la amapola.
México es productor de estas plantas y consumidor de forma de ilegal, y con estos cambios la economía podría tener un verdadero repunte, y sobre todo el crimen organizado tendría un posible reacomodo, ya que sería público en dónde se siembra, cosecha, trasiega y sobre todo su consumo sería legalmente para uso lúdico.
También, las farmacéuticas serían beneficiadas y sobre todo los pacientes que utilizan alcaloides para aminorar los síntomas de algunos padecimientos.
Ante este panorama, mucha gente está en contra y otros a favor, sin embargo, estas decisiones superan a la misma sociedad y a los gobiernos, puesto que los grandes capitales y monopolios de la industria a nivel mundial podrían ser los que tengan injerencia en estos cambios.
Esta semana la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) liberó un paquete de 38 productos con cannabis, significando qué se comercializarán, exportarán e importarán productos que contengan mariguana y sus derivados de forma legal.
Esta lista contiene 21 suplementos, nueve tipos de cosméticos, seis productos de alimentos y dos materias primas, y son siete empresas las encargadas de este manejo, de las cuales cuatro son mexicanas, dos estadunidenses y una española.
Y en lo que se logra o no la pacificación en nuestra bella República, con base en datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública, la incidencia delictiva es exorbitante simplemente los presuntos delitos registrados en carpetas de investigación iniciadas, reportadas por las Procuradurías Generales de Justicia y Fiscalías Generales de las 32 entidades en el periodo que comprende enero a octubre de este año, son más de un millón 560 mil delitos, estos incluyen homicidios, asalto, tráfico y violaciones entre otros.
O sea que en México al día ocurren más de 5 mil 700 delitos registrados más los que se cometen sin que nadie diga nada, generando un país con mucha violencia e inseguridad, la delincuencia ha dejado de ser un problema focalizado y se ha distribuido en la mayor parte del territorio nacional.
Se supone que somos una sociedad actual con mayor información, pero también se ve que la violencia ha aumentado, en el caso de los feminicidios, por ejemplo, a nivel nacional en los últimos cuatros años ha aumentado el 60% el número de víctimas de casos que tenían entre cero y 17 años.
En Oaxaca, aunque hay alerta de género solamente en 40 municipios, en la actual administración han ocurrido 237 feminicidios, y en los que va de este 2018, se han contabilizado 111, siendo las regiones más peligrosas Valles Centrales con 54 casos; Istmo de Tehuantepec, 40 casos y Costa también con 40 feminicidios.
Estamos frente a una crisis social y económica en donde muchos gobernadores y el actual presidente han hecho caso omiso a los indicadores, como en Oaxaca en donde asegura el gobernador Alejandro Murat que estamos en una de las entidades más seguras del país, pero quizá en su pequeño universo sí sea la realidad, porque la verdadera, la inseguridad y los 3.6 homicidios diarios en todo el estado, son las noticias que realmente se viven.
@fuaper


































