El pasado viernes, la titular de la Secretaría de la Función Pública del gobierno federal, Irma Eréndira Sandoval, hizo una afirmación: “con Alejandro Murat, Oaxaca cumple con la rendición de cuentas”. Dicha afirmación se dio en el marco de la LXV Reunión Nacional de la Comisión Permanente de Contralores Estados-Federación 2020, que fue inaugurada por la titular de la SFP. En dicho evento, el ejecutivo estatal destacó que la transparencia, la rendición de cuentas y el combate a la corrupción, deben ser el origen y el destino de todo buen gobierno, puesto que sin ello se rompe el lazo de confianza con la ciudadanía. Ante funcionarios de la Auditoría Superior de la Federación (ASF), recalcó que “el reto que se plantea para México es hacerlas parte de nuestros hábitos, nuestra cultura, de nuestra idiosincrasia y de nuestro diario vivir; pero empezar por la vida pública es obligación moral y exigencia ciudadana traducida en leyes e instituciones”.
En efecto, todos estamos de acuerdo en que tanto el Sistema Nacional Anticorrupción como el Sistema Nacional de Transparencia del país, deben consolidarse como los grandes referentes para la acción de gobierno y el empoderamiento del ciudadano en todos los rincones del país. Al reconocimiento que ha tenido el gobierno oaxaqueño hay que añadir que recientemente, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), le dio uno más, por obtener el primer lugar a nivel nacional en el informe relativo a la presentación del diagnóstico del Presupuesto Basado en Resultados y en el Sistema de Evaluación del Desempeño 2020 en materia de transparencia, derivado del trabajo coordinado entre las secretarías de la Contraloría y de Finanzas. Pero ha tenido, asimismo, otros reconocimientos.
Lo importante de todo ello es que durante la actual administración se ha tenido un avance sustancial en todo lo referente a transparencia y rendición de cuentas. Es importante subrayar el papel que ha tenido en este proceso la Secretaría de la Contraloría y Transparencia Gubernamental, con José Ángel Díaz Navarro a la cabeza, que se ha fortalecido por la publicación en los portales de las dependencias de la información de los sujetos obligados, todo ello encaminado a asegurar el ejercicio eficiente y claro de los recursos públicos, que tienden hacia una nueva ética en el combate a la corrupción. Se trata, como reconoció el titular de la SCyTG, de un esfuerzo encaminado a mejorar los estándares de rendición de cuentas.
Doble discurso
La semana pasada, la crítica se volcó en redes sociales, cuando el senador Salomón Jara Cruz, del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), escribió en su cuenta de Twitter sentirse consternado por la situación que viven miles de tabasqueños a raíz de las inundaciones que han sufrido, no sólo por las intensas lluvias que se han precipitado sobre dicha entidad, sino por el manejo irresponsable que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ha tenido en la presa “Peñitas”. En efecto, los desfogues de dicha presa han hecho la situación más peligrosa. Los damnificados se cuentan por miles. Personas de todos los niveles sociales han perdido su patrimonio. Las escenas de gente viviendo en las azoteas, con el agua hasta el cuello, con el ganado flotando en las aguas turbulentas y pérdidas millonarias, han generado en el país un sentimiento de repudio hacia aquellos que, siguiendo la consigna presidencial, entre ellos el senador Jara Cruz, votaron a favor de desaparecer 109 fideicomisos, uno de los cuales es, justamente, el Fondo Nacional para Desastres Naturales (Fonden).
En efecto, la desaparición del citado fideicomiso está mostrando con toda su crudeza, que los afectados siempre serán los más pobres. Pero en el discurso oficial, la tragedia tiene un fondo: la corrupción del pasado, no los golpes impredecibles de la naturaleza. Dejar caer sobre los más pobres la responsabilidad de aquellos que usaron los fideicomisos para beneficio personal, es un absurdo, como lo es afirmar que las tragedias naturales, como la que hoy viven los tabasqueños, es producto de la corrupción. Aquí es el discurso y por allá, los delegados federales o directivos de dependencias haciendo de las suyas. Eso es esgrimir una doble moral o fingir ignorancia.
En Oaxaca tenemos pendientes de los sismos de 2017. Hay aún damnificados que nunca recibieron apoyo de la Federación. Hay decenas de monumentos históricos que siguen esperando mejores tiempos, pues si la rehabilitación se esperaba para uno o dos años, tendrán que esperar más tiempo. Y qué decir de los afectados de la Sierra Sur, en los Ozolotepec, San Mateo Piñas y otros municipios lacerados por el sismo del 23 de junio de este año. Dios nos libre de sismos, inundaciones, heladas u otros siniestros, porque entonces sí, tendremos argumentos para arremeter en contra de esos falsos redentores de las causas de los pobres.



































