Uno de los mayores retos que enfrentamos en el planeta es el fenómeno del cambio climático, el cual consiste en alteraciones en el clima global como consecuencia del aumento de la concentración de Gases de Efecto Invernadero en la atmósfera. Estas alteraciones se presentan cada vez con mayor frecuencia e incluyen cambios en la temperatura promedio del planeta, la variación en el temporal de lluvias, disminución de la productividad del campo, cambio en la composición de los bosques y selvas, la pérdida de especies vegetales y animales, entre otros.
Los bosques y selvas juegan un papel de gran importancia frente al cambio climático, ya que tienen la capacidad para fijar y absorber el dióxido de carbono (CO2), uno de los principales gases de efecto invernadero de manera natural y con ello regular el clima. Son importantes proveedores de servicios ambientales lo cual contribuye también a los esfuerzos de la adaptación del cambio climático, lo que debe obligar a fortalecer las acciones de saneamiento de bosques y selvas por plagas, así como esquemas de prevención de incendios forestales.
En Oaxaca se puso en marcha el programa denominado “Oaxaca Forestal” como estrategia que contribuye a sentar las bases del desarrollo integral y sustentable de las ocho regiones. Con ello se busca priorizar la actividad forestal como un motor de desarrollo económico y social en las comunidades, buscar frenar la degradación de bosques y selvas, así como la recuperación de cuencas hidrológicas y servicios ambientales.
Entre las zonas más afectadas por los incendios está el área protegida dentro de la Reserva de Biósfera Tehuacán-Cuicatlán, donde se resguarda flora y fauna única en su especie. En esta reserva, el fuego ha consumido al menos 3 mil 400 hectáreas. Una tarea que no admite demora debido a que los incendios forestales han consumido miles de hectáreas en las diferentes regiones del estado, entre pastizales, arbustos y zonas arboladas.
Trabajo infantil
Oaxaca se encuentra entre los primeros lugares en el país en trabajo infantil y reclama de acciones constantes y permanentes para abatirlo. Niños, niñas y adolescentes que laboran, la mayoría en las peores formas que se encuentran en la parte agrícola donde los infantes están expuestos a todo tipo de riesgos físicos, desde inhalación de pesticidas, largos periodos ante el sol, hasta cortaduras por herramientas filosas.
El trabajo infantil se observa en zonas conurbadas, principalmente en las cabeceras municipales donde se detona la economía como Oaxaca de Juárez, Juchitán de Zaragoza, Salina Cruz, Huatulco, Puerto Escondido y Tuxtepec, entre otras. No solo se trata de alejar a los infantes de los centros de trabajo, sino lograr que cuenten con una mejor educación y enfrenten con dignidad los nuevos retos de la sociedad del conocimiento.
También hace valer la ratificación del convenio 138 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) que se refiere a la edad mínima de admisión al empleo para las personas.
Con ello se contribuirá al cumplimiento de dos compromisos internacionales: erradicar las peores formas de trabajo infantil y eliminar todas las formas de trabajo de menores de edad. Mantener vigente lo establecido en los artículos 3 y 123 constitucionales, sobre los derechos de los menores de edad en cuanto a sus derechos a la educación y al trabajo garantizados a efecto de que tengan una vida plena.
Erradicar la explotación del trabajo infantil, sobre todo de niñas que son utilizadas en el servicio doméstico y que debe trabajar desde el Congreso para dotar a la población infantil de una educación de calidad. Sobre todo, insistir que estas actividades privan a las y los menores de su niñez, de su potencial y su dignidad; que es perjudicial para su desarrollo físico y psicológico; y que interfiere con su escolarización puesto que les priva de la posibilidad de asistir a clases, les obliga a abandonar la escuela de forma prematura, o les exige combinar el estudio con un trabajo pesado y que consume mucho tiempo.



































