EDUARDO ARAGÓN MIJANGOS
Según Giovanni Sartori el autoritarismo, más que lo opuesto a democracia, significa lo contrario de libertad.
El Senado aprobó la creación del Padrón de usuarios de telefonía celular, que tiene por objeto recabar no sólo datos personales de los usuarios, sino también biométricos.
La creación de este padrón es un acto de autoritarismo, con estos datos y la infraestructura necesaria el gobierno y las empresas van a poder saber todo de nosotros en tiempo real. La información es control. Esto nos acerca a la vigilancia digital utilizada en países asiáticos como China.
El Estado podrá saber quién está de acuerdo con sus políticas, quién es su crítico y detractor. Además de en donde estamos en tiempo real, a donde vamos, qué lugares frecuentamos, cómo nos transportamos, qué compramos, qué nos gusta y qué no, nuestras filias y fobias, etc. Un cúmulo de información suficiente como para controlarnos, manipularnos, amedrentarnos, someternos, alienarnos y desaparecer cualquier tipo de resistencia.
Ello, aunado al proceso de militarización que sufre el país, no puede hacer menos que despertar preocupación, un país con vigilancia digital y además militarizado es el sueño de cualquier dictador.
Cada que se le pregunta al presidente sobre estas cuestiones sale con lo mismo: “¡No somos iguales!”, dice, nosotros jamás utilizaríamos la militarización o el Estado policial chino, en contra del pueblo.
Honestamente, le creo. Estoy convencido que AMLO jamás va a utilizar al Ejército para reprimir al pueblo, ni siquiera contra sus abyectos detractores. Pero AMLO estará hasta el 2024, y la Guardia Civil, que es el Ejército vestido de policía se queda. El Ejército seguirá controlando los puertos, y a lo mejor continúe construyendo aeropuertos.
Para el 2024 el Padrón de Vigilancia Digital ya estará totalmente conformado —aunque espero que caiga antes con algún amparo—. Y en una de esas ya tendremos el siguiente paso: cientos de miles de cámaras con tecnología de reconocimiento facial por todo el país o la obligación de registrar nuestra entrada a lugares públicos como lo hizo Sheinbaum durante la pandemia.
El autoritarismo no sólo se puede encontrar en la persona, en lo subjetivo, también es objetivo, y se traduce en una estructura institucional y legal que ofrezca las herramientas a cualquier persona para facilitarle el sometimiento de un pueblo y la limitación de sus libertades.
La dictadura prianista no necesito una persona que gobernara 90 años, se forjó a base de la creación de instituciones que le permitieron mantenerse en el poder, dentro de las que se encuentra el Ejército.
Cuando al presidente se le pregunta sobre el peligro de la militarización, él dice que el Ejército es pueblo armado, que son hijos de campesinos que se levantaron en armas en contra de la opresión del pueblo. Y así fue… pero su origen, ya pasaron más de 100 años, ese mismo Ejército, que tanto defiende el presidente, es el que tuvo intervención en las masacres de Ayotzinapa y Tlatlaya por irnos a lo más reciente, pero habría que hablar del 68, de los halcones, de la brigada blanca, de la guerra sucia de los 70´s y miles y miles de acciones (asesinato/desaparición/tortura) que ese mismo Ejército ha realizado en contra de la población que se resistía al autoritarismo del gobierno prianista en turno.
¿En qué cambió el Ejército? En nada, cambiaron de titulares, sujetos, pero el objeto, institucional está intocado, al contrario, empoderado. Y lo peor es que la exoneración del general Cienfuegos manda un claro mensaje de que nada va a cambiar al interior.
Alcanza la promesa de que no se utilizará ni al Ejército y el Estado Policial chino contra el pueblo, pero tiene fecha de caducidad y es muy próxima, 2 de septiembre de 2024, o del 2030 con Ebrard, o del 2036 con Sheinbaum. Pero el prianismo va a regresar al poder, porque la maldad no desaparece, a la maldad la puedes reducir y controlar, pero no la puedes desaparecer, y los prianistas tarde o temprano regresarán al poder, como ha sucedido en Brasil, en Chile, Perú, Argentina y recientemente Ecuador, sólo que en México van a regresar con la cama tendida, con una estructura institucional ideal para que se vuelvan a vivir días de terror.
El Padrón de Vigilancia Digital fue el sueño nunca cumplido de Calderón y García Luna; la legalización de la intervención del Ejército en tareas de seguridad pública fue el sueño nunca cumplido de Chong y Peña. Qué AMLO es distinto, lo es, qué no utilizará estas herramientas del autoritarismo más perverso, no me queda la menor duda, pero de que cualquier día llega otro Calderón u otro Peña con sus sueños hechos realidad, tristemente, tampoco tengo duda de que llegará.
La buena onda tarde o temprano se va a ir, pero la estructura autoritaria que está creando se queda, a esperar a la mala onda que llegará con todo su resentimiento a flor de piel.



































