Hace justamente una semana, en este espacio editorial, expresamos nuestro repudio a la agresión a nuestro compañero de esta casa editorial, Javier Santiago, por parte de vecinos de San Juan Guelavía, justo cuando cubría la nota de un fracasado linchamiento de una mujer. Y reiteramos que, es grave el hecho de que México sea considerado el país –que no enfrenta conflicto bélico- más peligroso para ejercer el oficio periodístico en el mundo. Lo ponen de manifiesto, los más de 20 periodistas asesinados en el 2022 y las agresiones que se han padecido en el inicio de 2023. Oaxaca no es ajeno a este panorama de constante linchamiento, violencia e inoperancia de protocolos y mecanismos de protección que exigen diversas organizaciones gubernamentales y no gubernamentales que buscan salvaguardar la libertad de expresión.
En una copia fiel de lo ocurrido en Guelavía, se dio otro incidente similar en el edificio de la Plaza de la Danza, sede del ayuntamiento de la capital, el lunes 9 de enero, en el que se vio involucrado el mismo Coordinador de Comunicación Social del edil, Francisco Martínez Neri, Adrián García, conocido por su ineptitud y aversión hacia los medios de comunicación. El trabajo de dos reporteros fue materialmente “fichado” por supuestos espías o policías contratados exprofeso para dicha labor. Luego de que los compañeros protestaran por esta acción de video-grabarlos haciendo su trabajo, fueron sacados a empellones por el funcionario aludido. Todo ello en la más absoluta secrecía de parte del presidente municipal, que hasta el fin de la semana anterior no había dado algún comentario de los hechos.
A diferencia del edil y pese a que su administración no estaba directamente involucrada en los hechos, en el caso de nuestro compañero Javier Santiago, el gobernador Salomón Jara emitió un comunicado para reprobar los acontecimientos con el ofrecimiento de que la agresión no quedaría impune. Lo dicho pues: en estos tiempos de la llamada Cuarta Transformación, cualquier baba de perico descalifica, golpea, amenaza y trata por diversos medios de conculcar la libertad de prensa y libre expresión. Como algunas organizaciones de periodistas han sugerido, ya es tiempo de cerrar filas, de forjar la unión del gremio más allá de fijaciones empresariales, colores, tendencias editoriales o ideológicas. Nos están acabando, nos están exterminando y acotando cada día, por lo que no podemos adoptar actitudes sectarias y de segregación, sino de solidaridad y fraternidad.
Improvisación y meritocracia
Ya lo hemos dicho, pero hay que insistir en el tema. Uno de los sellos característicos de la administración del gobernador Salomón Jara, es la inexperiencia, la improvisación y la meritocracia. La mayoría, estimamos alrededor del 90 por ciento de los funcionarios ungidos desde el primero de diciembre de 2022 a la fecha, es un pago de favores al activismo político en tiempos de campaña o en reconocimiento al apoyo brindado al hoy gobernador. Es obvio que, por los claroscuros, primero para cuajar la candidatura y, posteriormente por la labor para ganar la gubernatura, el ejecutivo estatal olvidó de formar cuadros profesionales entre sus allegados. Con el inminente triunfo ante sus opositores se olvidó de un tema importante: la capacitación y la formación de futuros funcionarios. Empero, la mayoría entró al gabinete a ciegas, sin tener ni remota idea del cargo que les fue otorgado. Y la ineficiencia en la administración pública también es corrupción.
En ese entramado de esposas, esposos, hijos, hijas, amantes y demás, existe un factor que los hace similares: su total desconocimiento del quehacer gubernamental. Una titular de la Secretaría de Movilidad que no ha procurado la habilitación de la entrega de placas de servicio privado o público; la impresión de permisos y licencias. Otra, de Turismo, realizando tequios y limpieza de la carretera a Monte Albán, con el argumento de que hay que dar la impresión al turismo extranjero que en Oaxaca se salvaguarda el medio ambiente o el de Cultura y Artes, amenazando con retirar la basura de las riberas del Río Atoyac. Es decir, los titulares mencionados ni siquiera se han tomado la molestia de leer la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo, recientemente aprobada, para enterarse de las funciones que tienen asignadas al frente de sus dependencias.
Lo más burdo y torpe que han hecho es llegar a sus oficinas y solicitar renuncias a diestra y siniestra, como es el caso de la nueva titular de la Casa de la Cultura Oaxaqueña (CCO), Sara Orozco Martínez o la titular del COBAO, Verónica Hernández. Es decir, a la ignorancia supina que arrastran hay que sumarle la prepotencia. Ni perfil ni experiencia. Y en lugar de nutrirse de los conocimientos de quienes sí saben, simplemente los corren y echan a la calle, sin importar su estatus laboral o su contribución al desarrollo y prestigio de la institución. Pareciera que detrás de ello hubiera un resentimiento oculto, como el que se respira en las altas esferas de la Federación.




































