Dos hechos permitieron que el boom de la industria del Mezcal llevara a la cima del poder económico y político, al presidente del Consejo Mexicano Regulador de la Calidad del Mezcal (Comercam), Hipócrates Nolasco Cancino, tanto que ya se siente zar del mezcal, pero ya tuvo su primera caída. Una multa de más de un cuarto de millón de pesos.
Primero, la fortuna permitió que Hipócrates resultara electo presidente del Consejo y como secretario el influyente Juan Jesús Lozoya Austin hermano de Emilio quien llegó a ser poderoso director de Pemex. Eso fue hace 8 años cuando la primera elección de Hipócrates como presidente del Comercam. Desde entonces los Lozoya incursionaron en la industria mezcalera. A eso se debe que Emilio pusiera a su hermano como secretario y cuña de Hipócrates. Avizoraba que, en el acaparamiento de cédulas de Denominación de Origen, estaba el éxito y así fue, aunque metieron a los mezcaleros de Oaxaca en una competencia desleal al reconocer a casi una veintena de estados como “región de agave mezcalero”.
Segundo, que la misma suerte hiciera coincidir en las transacciones del Mezcal a dos poderosos junior: Juan Jesús y Pedro Pablo Ochoa Reza, éste último hermano de Enrique quien fuera director de la CFE y luego presidente del PRI nacional. Ambos personajes se hicieron más poderosos cuando sus respectivos hermanos alcanzaron relevantes puestos en el gobierno de Peña Nieto y junto a ellos Hipócrates a quien asesoraron, financiaron y blindaron para sus tres elecciones. Lo necesitan como presidente vitalicio del Consejo. A qué grado llegaba el dominio de estos personajes que el evento de la primera reelección de Hipócrates, fue en las exclusivas e impenetrables instalaciones militares del Campo Marte. Lo blindaron porque en Oaxaca los mezcaleros ya repudiaban sus intentos de presidente vitalicio.
GANÓ A LOS DOS CARLOS
Otro suceso que abonó la suerte de Hipócrates fue que, al ganar la primera elección a Carlos Martínez Tamayo, se le unieron otros políticos poderosos como Diódoro Carrasco y Gabino Cue. Ambos también tienen intereses en la industria mezcalera y con ellos comercializó las denominaciones de origen. Con tales mecenazgos hace dos años volvió a reelegirse y se impuso a Carlos Guzmán Gardeazabal a quien tundió prácticamente con la compra de votos.
Solo para que conozcan el poderío de sus valedores, voy a mencionar otros datos del reportaje de la Revista Proceso.
“Las marcas del hermano del exdirector de Pemex son fáciles de identificar, debido a que fueron registradas con su propio nombre. Se trata de: Cacomixtle, Café con Piernas, Chateu Tultitlán, Damiana y unas veinte más, además de Mezcales de Leyenda que comparte con Ochoa”.
Estas etiquetas se cotizan a precios estratosféricos en la cadena de restaurantes que montaron los dos juniors en sus tiempos de inmenso poderío. Sus influencias los llevaron a cometer una serie de abusos como la adquisición en Madrid del restaurante Puntarena que documenta Proceso.
“El restaurante dentro la Casa de México en España, no cuenta con expediente en la plataforma del Registro Público de la Propiedad, sin embargo, es el propio Ochoa quien revela dicha información en una entrevista”.
LA DEBACLE
Los negocios mediante tráfico de poder marchaban viento en popa hasta que se soltó el escándalo al empezar a cantar el otrora todopoderoso Emilio Lozoya. Su salpicadero de detritus en el afán de acabar de enterrar a la nefasta dula PRIAN, ya tuvo su primer efecto.
La Dirección General de normas de la Secretaría de Economía, aplicó al Comercam de Hipócrates Nolasco una multa por 260,640 pesos que deberá pagar en un término de 30 días.
Esto es consecuencia de uno de los tantos abusos de Hipócrates. Se creía dueño absoluto del Comercam al establecer, por encima de la ley, sus propias normas de certificación del mezcal.
La sanción deriva de la denuncia de Yolanda Ruiz Sánchez presidenta de Mujeres del Mezcal y Maguey de México. Se quejó por la orden de Hipócrates de incluir en su publicidad el aviso “Si no tiene el holograma del Consejo Regulador no es Mezcal”. El dictamen de la autoridad que impone la multa indica que “se trata de un engaño al consumidor toda vez que no solamente el Consejo puede certificar el Mezcal sino cualquiera de los organismos autorizados”. Este anuncio del Comercam “ha logrado infundir miedo entre los productores logrando con ello sembrar la duda sobre la legitimidad de los trabajos de otros organismos de certificación de Mezcal autorizados y transgrede disposiciones tanto de la ley federal sobre metrología como la de protección al consumidor.
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