A pesar de que en la cordillera norte de la ciudad de Oaxaca hay un buen estado de conservación, lo que permite ser habitada para muchas especies de mamíferos, reptiles y aves, existe una gran lista de especies en peligro de extinción. Oaxaca cuenta con ocho áreas naturales protegidas con decreto presidencial, como la Reserva de la Biosfera Tehuacán-Cuicatlán y Parque Nacional Huatulco.
Así como Parque Nacional Lagunas de Chacahua, Parque Nacional Benito Juárez, Monumento Natural Yagul, Santuario Playa Escobilla, Santuario de la Playa de la Bahía de Chacahua y el Área de Protección de Flora y Fauna Boquerón de Tonalá.
Las áreas naturales desempeñan un papel fundamental en la conservación de la biodiversidad, la regulación del clima y la provisión de servicios ecosistémicos esenciales para la vida en el planeta. Sin embargo, la creciente expansión urbana, la deforestación, la contaminación y el cambio climático amenazan estos espacios, poniendo en riesgo su equilibrio ecológico y la supervivencia de numerosas especies.
Son el refugio de una gran variedad de especies de plantas y animales, muchas de ellas en peligro de extinción. Al proteger estos ecosistemas, garantizamos la supervivencia de especies que son clave para el equilibrio ecológico. Los bosques, manglares y humedales actúan como sumideros de carbono, absorbiendo grandes cantidades de dióxido de carbono (CO₂) y ayudando a mitigar el cambio climático. Además, regulan el ciclo del agua y previenen desastres naturales como inundaciones y sequías.
Contribuyen a la preservación de ríos, lagos y acuíferos, esenciales para el abastecimiento de agua potable. También son fuente de medicinas naturales y materiales esenciales para diversas industrias. Estos espacios no solo son fundamentales para la salud del planeta, sino también para el bienestar de las personas. Promueven el ecoturismo, generan empleo y fortalecen la identidad cultural de comunidades indígenas y locales que han habitado estos territorios por generaciones.
Amenaza el estiaje
El estiaje es un desafío creciente que requiere la participación activa de gobiernos, empresas y ciudadanos. La implementación de políticas sostenibles y el cambio en nuestros hábitos de consumo son claves para garantizar la disponibilidad del agua en el futuro. Solo con acciones concretas y un uso responsable del recurso hídrico podremos enfrentar con éxito los periodos de sequía y asegurar un abastecimiento estable para las generaciones venideras.
A poco de que se presente el periodo del año en el que los cuerpos de agua, como ríos, lagos y embalses, registran sus niveles más bajos debido a la falta de lluvias y el aumento de la evaporación, la situación es delicada debido a que este fenómeno, acentuado por el cambio climático y el uso desmedido de los recursos hídricos, representa un desafío para el abastecimiento de agua en la zona metropolitana de Oaxaca.
Garantizar el abasto de agua a la capital del estado y la zona conurbada, enfrenta serios y graves problema, como el abatimiento de los niveles freáticos, la presencia de fierro y manganeso y la contaminación bacteriológica. Así como el deterioro de la infraestructura hidráulica, el crecimiento anárquico y el mal estado de la red que complica sensiblemente la distribución.
Todo ello, a pesar de que se trabaja en la protección de las fuentes naturales, la restauración y mejoramiento de la red de agua potable, la captación de agua de lluvia, el ahorro y uso racional del agua en la ciudad. El acuífero de Valles Centrales está conformado por 11 municipios, incluyendo Oaxaca de Juárez y la mayor parte de este acuífero es para uso agrícola en aproximadamente 70 por ciento.
El distrito centro al que pertenece la capital depende en mayor medida de la extracción de agua de pozos y se ha advertido que se está sacando más agua del acuífero de la que entra, mientras que la red de la ciudad es muy vieja y tiene fugas. Los efectos del estiaje afectan a múltiples sectores y las ciudades enfrentan racionamientos y baja presión en el suministro.



































