BRICIA YOLANDA ARAGÓN VALDIVIA
Nos encontramos en medio del fragor de las campañas electorales por la presidencia de la República, 128 Senadores y 500 Diputados Federales; se desarrollan también las actividades para la elección de Gubernaturas, Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, Congresos Locales, Ayuntamientos, Juntas Municipales y Alcaldías; siendo en total más de 19 mil cargos los que se elegirán en este 2024; en particular se destaca en los estados de Chiapas, Ciudad de México, Guanajuato, Jalisco, Morelos, Puebla, Tabasco, Veracruz y Yucatán, la elección para determinar la titularidad de las Gubernaturas.
Queda menos de un mes para saber quién dirigirá los destinos de nuestro país, entraremos entonces en otras disyuntivas, la revisión del proceso, las disputas postelectorales, la evaluación de la jornada, la revisión de gastos, el transparentar el proceso. Todo ello puede verse a primera impresión, cuesta arriba, pero sería lo más económico a lo que podríamos aspirar en este momento los mexicanos. Sería muy positivo que el tema poselectoral se desarrollara sin mayores sobresaltos ni jaloneos.
Se puede pensar en los escenarios posibles de ganar una u otra candidata: Xóchitl o Claudia; Claudia o Xóchitl. Cualquiera de las dos posibilidades, desatarían a mi parecer, un polvorín en este país. Si gana Sheinbaum, sabemos el rumbo que tomaría el país, pues ella representa la continuidad del gobierno de la Cuarta Transformación o de la transformación de cuarta que nos hemos desayunado, comido y cenado en estos seis años y que han parecido una década. Una presidenta sometida a la voluntad de AMLO, con las manos amarradas para tomar decisiones que beneficien a ese pueblo bueno y sabio que insisten en decir que defienden. La lista es larga, las pensiones, el sistema de salud, la educación, la propiedad privada, los mega proyectos insignia que han sido inútiles, el detrimento de la imagen internacional de México, la falta de seguridad pública, los abrazos a los que dan balazos, la corrupción, la impunidad de los delincuentes y sigue…
Avanzaríamos entonces con el país a donde no hemos pensado, muy cerca de Venezuela o de Cuba, ya que es hacia esos modelos que nos están encaminando.
Si gana Gálvez, no habrá posibilidad de que el gobierno en turno reconozca el triunfo, pues, argumentará “tener otros datos” o estar en medio del complot de los neoliberales, de los conservadores… a menos que… sea tal la diferencia numérica y porcentual del triunfo, que no deje lugar a dudas. En el inter siempre está latente la posibilidad de violentar el proceso electoral o postelectoral, pues a río revuelto, ganancia de pescadores; pudiendo caer en la tentación de declarar un estado de excepción o anular el proceso aduciendo que no existen las condiciones para desarrollarse.
Los ojos del mundo están atentos a cómo se desarrolla en nuestro país el proceso electoral, en este sentido los observadores electorales internacionales tendrán una participación determinante respecto a la jornada. De hecho, la candidata del PRI, PAN y PRD se ha pronunciado desde inicios de este año porque esos observadores arriben a nuestro país antes del 2 de junio, con la finalidad de que testifiquen la inequidad de la contienda, pues, ha reiterado la falta de piso parejo en el proceso.
El colmo de los colmos sería tener sólo acreditados observadores rusos, cubanos y venezolanos y que cerraran la posibilidad a otros países, sobre todo a los que han criticado al gobierno morenista y que no son afines a él.
Asimismo, los medios de comunicación serán otro soporte para que la jornada transcurra con transparencia, aunque no son garantía, pues es justamente práctica reiterada de este gobierno en turno, desmentir y descalificar a los periodistas que señalan errores, carencias o malas prácticas de parte del gobierno actual, sean nacionales o internacionales.
Considero que en estos momentos tenemos aún en nuestras manos el destino de México; todavía podemos decidir qué panorama deseamos para que nuestro país avance y no retroceda. La participación ciudadana es fundamental y es nuestro derecho. En los últimos meses he observado a los jóvenes mostrando su desesperanza por el futuro del país; ellos no desean participar ejerciendo su derecho, ellos que podrían ser los provocadores de un efecto multiplicador en las familias al acercar a sus miembros las propuestas de cada uno de los candidatos, aducen que no han visto ni conocido esas propuestas para los temas que se han abordado en los debates.
Pero es que los debates no se hicieron para contrastar las propuestas de gobierno en temas sustanciales, sino para ofrecer un espectáculo televisivo, permitiendo ver un poco la personalidad de cada uno de los contendientes y su forma de reaccionar, su capacidad de autocontrol, así como el nivel de belicosidad de cada uno, en suma, una muestra de fuerza; pero no su capacidad para gobernar. De pronto en los debates nos han dejado ver el “qué” sobre algunas temáticas, pero no el “cómo” de éstas, que es fundamental.
Creo que es el momento para que cada uno hagamos lo que tenemos que hacer y comencemos a acercarnos a las propuestas de quienes desean dirigir el país, a la ciudad, de quienes desean ocupar un lugar en las cámaras. Nos debemos enterar de lo que proponen los candidatos y cómo lo quieren hacer y si eso que proponen nos conviene o no. Decidir el 2 de junio con conciencia crítica, con conocimiento de lo que vamos a votar y de cómo hay que hacerlo, para no equivocarnos al momento de emitir el voto, de cruzar la boleta y anular, por error o desconocimiento, nuestro voto.


































