La entrega de tarjetas de programas sociales se convirtió en una jornada de desgaste para cerca de mil adultos mayores este martes 21 de abril en la delegación de la Secretaría de Bienestar ubicada en San Agustín Yatareni.
Desde temprana hora, los beneficiarios se congregaron en el lugar con la expectativa de recibir su tarjeta; sin embargo, el proceso avanzó lentamente, obligándolos a permanecer por más de cuatro horas bajo una lona que intensificaba la sensación térmica.
ORGANIZACIÓN LIMITADA Y RITMO LENTO
De acuerdo con testimonios, el acceso se realizaba en grupos de aproximadamente 30 personas cada cinco minutos. Este ritmo implicaba que, por cada centenar de asistentes, el proceso tomaba alrededor de media hora, prolongando la espera total hasta cinco horas en algunos casos.
La logística fue señalada como insuficiente para la cantidad de asistentes, quienes además ya habían sido citados previamente, acumulando al menos dos horas adicionales antes de iniciar el proceso formal de entrega.
ADULTOS MAYORES, LOS MÁS AFECTADOS
La situación resulta particularmente crítica debido a que los afectados pertenecen a un sector vulnerable. La exposición prolongada al calor y la falta de condiciones adecuadas —como espacios ventilados, hidratación suficiente o atención prioritaria— incrementan los riesgos para su salud.
Algunos asistentes manifestaron signos visibles de cansancio.
NECESIDAD DE MEJORAR LA ATENCIÓN
El episodio pone en evidencia deficiencias en la organización de entregas masivas de apoyos sociales. Aunque los programas están diseñados para beneficiar a la población adulta mayor, la implementación en campo refleja áreas de oportunidad en planeación, logística y trato digno.
Finalmente, especialistas en atención social han señalado que este tipo de actividades requiere protocolos más eficientes, que consideren tiempos de espera reducidos, espacios adecuados y mecanismos de atención diferenciada.
Con información de Pedro Silva







































