En algunas comunidades de Oaxaca colindantes con Puebla y en la sierra norte de ese estado hay un mito conocido como los “tamales pintos”: si los tamales no se cuecen adecuadamente para la fiesta, es porque alguien envidioso no comparte la alegría del momento. Se cocinan solo parcialmente y no sirven.
Al terminar de colocar los tamales, se les debe poner sauco (una planta caliente) o atar las orejas de las ollas para que no escuchen chismes ni reciban envidias de otras personas.
El maíz es misticismo, es cultura; está arraigado en aspectos alimenticios, culturales y rituales en México. El maíz, uno de sus derivados, la tlayuda, la tortilla, acompañantes de la vida cotidiana, también contienen rasgos sagrados y como tal eran considerados por mixtecos, zapotecos.
Investigadores de la UNAM exploraron una brecha poco conocida del maíz y la tortilla: las leyendas, los mitos, los mitos urbanos que rodean a la planta y comida sagrada para los mexicanos y lo difundieron a través del estudio “El enigma del maíz: rituales y creencias”, de la Revista Digital de la UNAM.
Descubrieron que cuando una mujer está echando tortillas y se rompe una, es porque el marido o alguien en la familia ya tienen hambre.
Si al echar las tortillas al comal, no se cocinan pronto o uniformemente, es porque la cocinera está enojada, preocupada o tiene algún malestar.
Una variante de esta premisa menciona que si el comal no se calienta, es porque hay conflictos familiares o la cocinera está triste.
Cuando la olla comienza a hacer ruidos extraños o truena el Día de Todos los Santos, es porque los muertos ya están comiendo; se enojaron porque sus parientes no se apuraron y como tienen mucha hambre, decidieron comer directamente de la olla.
No se deben decir groserías, porque podrían amargar la masa.
Un niño o niña no debe comer tortilla acostado, ya que podría dejar de crecer; siempre debe estar sentado.
Si un niño huele una tortilla en la mesa, le saldrán granos en la nariz.
El maíz tiene corazón
Si los niños se enojan y avientan o juegan con la tortilla, se les dice que no lo hagan porque, cuando crezcan, el maíz no producirá. Según la creencia, el maíz tiene corazón y piensa, y si se maltrata, no será productivo.
No se debe comer masa porque podría afectar la visión nocturna, similar a las totolas (guajolote) que no ven bien en la oscuridad.
Evitar comer nixcometl (agua con cal), puesto que incluso después de lavarse bien, puede hacer que apeste la boca.
Es importante no comer la piel tostada de la tortilla que queda en el comal, ya que podría causar que los dedos se pelaran por debajo de las uñas.
Las premoniciones
No es bueno comer siete tortillas porque ese número está asociado con los muertos y se llama a la muerte.
Si un niño toma una tortilla, la muerde varias veces, la coloca en su plato y la come, repitiendo este proceso hasta terminar, no crecerá o no lo hará adecuadamente.
Si al moler la masa para las tortillas se rompe el metlapil (metate), alguien morirá.
Si al colocar el comal para cocinar las tortillas cruje o hace mucho ruido el fuego, es señal de que habrá visita y la dirección hacia donde apunta la llama indica el lugar de llegada.
A veces, al quitarle las hojas a los tamales, no se desprenden fácilmente, lo cual indica que esa noche no podrás desvestir a tu pareja.
Si mientras se come una tortilla cae de la mesa al suelo, la esposa te dejará o te engañará con alguien más.
Estos son algunos mitos en torno al maíz y las tortillas que se desprenden de la vida cotidiana y, muchas veces, son verdades absolutas en algunas comunidades.
¿Qué tipo de mitos o advertencias se escuchan en tú comunidad en trono al maíz y tortilla?








































