Los panteones General y San Miguel se han convertido en la última morada de miles de oaxaqueños o personas que hicieron de esta ciudad su hogar, pero también son los espacios en torno a los cuales han co existido las marmolerías. Aquellas de las que surgen las lápidas y demás elementos de las tumbas para recordar a quien ha fallecido.
Desde una imagen con algún mensaje hasta cruces de mármol o de granito se elaboran diariamente en estos negocios ubicados en la calzada del Panteón y la calle Del Refugio, en la capital oaxaqueña. Aunque con el paso del tiempo también han enfrentado los retos para sobrevivir, pues la demanda ha bajado en varios casos o las tradiciones también han cambiado y se tienen que usar otros materiales para abaratar costos.
La marmolería más antigua
La marmolería de los Sucesores de Efrén se ha mantenido por varias décadas en torno al panteón General y San Miguel. Es la más antigua del lugar, en una zona donde antes se contaban hasta 10 marmolerías y en las que han desaparecido y surgido unas más, pero que en total apenas son seis que resisten.
En la calzada del Panteón se estimaba que hace varios años había hasta 4 negocios del rubro y ahora solamente está uno.
En este lugar, la demanda de trabajos en mármol también ha bajado debido a la situación económica de las familias, coinciden algunos encargados o propietarios, que a lo largo del año también elaboran otras piezas como lavaderos o placas para mesas.
En la marmolería Sucesores de Efrén González, que guarda una historia de aproximadamente 120 años, Catalina Hernández explica que el costo del mármol ha afectado la demanda. Hasta hace unos 10 años, el metro cuadrado de este material costaba alrededor de 3 mil 500 pesos y actualmente rebasa los 8 mil. Eso ha hecho que las personas se decidan por mausoleos chicos o medianos.

Restricciones en cementerios
A esto se suma el que en varios cementerios hay restricciones para estas construcciones, por ejemplo, para suprimir los floreros que suelen acumular agua y se convierten en criaderos de mosquitos.
Esteban Ortiz, de la marmolería Juquilita coincide en que la demanda de mausoleos ha bajado, aunque generalmente hay un repunte en cada temporada previa a las festividades de Todos Santos o Fieles Difuntos.
Lo que sería una labor de varios meses, tienen que realizarlo en menos tiempo y con la ayuda de más auxiliares o incluso con sus familiares que han aprendido el oficio.
Él, que primero fue aprendiz en la zona, señala que aunque algunos negocios han desaparecido otros como el suyo surgieron hace poco más de 10 años. Inicialmente, trabajó con su padre en otra de las marmolerías que resiste en la zona.
Don Efrén González, fundador de la marmolería más antigua de la zona, dejó un legado de más de un siglo en la elaboración de lápidas y monumentos funerarios en Oaxaca.







































