Pesa más de 75 kilos y mide 1.52, pero Mariela no considera la obesidad como una enfermedad, sino como una complexión que en ella adquirió cuando tuvo a su primer hijo.
“Casi todos los miembros de la familia han sido gordos. Desde pequeña siempre tuve sobrepeso, pero desde que tuve a mi primer hijo a los 36 años de edad, subí demasiado de peso y ya no pude bajar”, expresa la mujer de 44 años.
Asegura que una vez intentó caminar todos los días, pero el cansancio y los quehaceres de la casa la hicieron desertar rápidamente, sin alguien que la impulsara o la obligara a cumplir con ese objetivo.
“Yo sé que necesito bajar de peso, pero no sé cómo. Cuando me doy cuenta, sigo en los mismos hábitos: no camino, tomo refresco, como mucha carne y alimentos con mucha grasa”, destacó.
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Aunque sí sabe que la obesidad puede generar diabetes, hipertensión arterial, enfermedades del corazón y otros padecimientos, Mariela señala que no sabía que la obesidad también es una enfermedad.
“No lo sabía, pero ahora lo sé. Uno piensa que la enfermedad es cuando te sientes mal, cuando te da calentura, dolor de cabeza o cosas así, pero como no he pasado por esas cosas seguido, pues no me imaginaba que estoy enferma”.
En la última semana, de acuerdo a los últimos registros de la Secretaría de Salud federal, en Oaxaca se notificaron 321 nuevos casos de obesidad, con un acumulado de más de 16 mil personas con la enfermedad.
Del total, la dependencia federal reportó casi 11 mil casos en mujeres y más de 5 mil en hombres, sobre todo en las jurisdicciones sanitarias como Valles Centrales e Istmo de Tehuantepec.
Durante la pasada emergencia sanitaria, la obesidad fue la tercera enfermedad asociada a las muertes por Covid-19, apenas por debajo de la diabetes mellitus e hipertensión arterial.







































