El congreso del estado estudia reinscribir el nombre de José Vasconcelos con letras de oro en el Muro de Honor del Recinto Legislativo Benito Juárez del Congreso del Estado y declararlo «Benemérito del Estado Libre y Soberano de Оахаса».
José Vasconcelos nació en Oaxaca en 1882, en una fecha discutida entre el 27 y el 28 de febrero, aunque el legado del maestro de la juventud de América en la educación mexicana no deja lugar a dudas. El maestro Vasconcelos pasó su primera infancia en la frontera norte y realizó sus estudios elementales en Estados Unidos, hecho que lo marcó profundamente para convertirse en uno de los educadores más grandes de México y ejemplo para América Latina.
La propuesta fue presentada por el grupo parlamentario del PRI, en su iniciativa se señaló que la medida representa un acto de justicia histórica, con el firme propósito de preservar la memoria, la identidad cultural y el reconocimiento de quienes han contribuido de manera significativa al desarrollo social, educativo y cultural del Estado.
En la exposición de motivos, se recordó las múltiples aportaciones del político, abogado, escritor, educador y filósofo, entre las que destacan, la iniciativa que presentó a la Cámara de Diputados con la que se creó la Secretaría de Educación Pública (SEP); la creación de bibliotecas y escuelas normales; la promoción de un modelo de educación técnica y rural; así como la creación del escudo de armas y del lema «Por mi raza hablará el espíritu», que continúa siendo un símbolo de identidad para la Universidad Nacional Autónoma de México.
En 1909, fundó y presidió el Ateneo de la Juventud, un grupo intelectual que jugó un papel clave en la renovación del pensamiento mexicano.
José María Albino Vasconcelos Calderón, nació el 27 de febrero de 1882, siendo un destacado pensador, educador, abogado, escritor y político oaxaqueño, quien además tuvo un papel fundamental en la transformación cultural y educativa de México.
Los diputados indicaron que “con esta iniciativa no solo se honra una trayectoria ejemplar al servicio del pueblo de Oaxaca, sino que también se mantiene viva la memoria colectiva y se erige como un llamado a la conciencia y a la esperanza, inspirando a las generaciones presentes y futuras a seguir construyendo un Oaxaca más justo, diverso, solidario y profundamente humano.
La propuesta fue turnada a la Junta de Coordinación Política (Jucopo) para su análisis y dictamen correspondiente.






































