En una comunidad rural de los Valles Centrales de Oaxaca, donde durante años la oscuridad formó parte de la vida cotidiana, la Comisión Federal de Electricidad (CFE) instaló el medidor número 50 millones del país, un hecho que el gobierno federal presentó como símbolo de “justicia energética”, aunque también exhibe las profundas desigualdades que aún persisten en regiones marginadas.
La instalación se realizó en la localidad de La Raya, perteneciente al municipio de Zimatlán de Álvarez, donde apenas este año decenas de familias lograron acceder por primera vez al servicio eléctrico.
La vivienda beneficiada pertenece a Enrique Hernández y Emeteria Luis Gómez, una pareja que durante años vivió sin energía eléctrica y que ahora se convirtió en el rostro de la campaña nacional con la que la CFE presume el crecimiento de su cobertura.
“YA PUEDO ENSAYAR OTRA VEZ”
Para Enrique Hernández, músico de oficio, la llegada de la electricidad representa mucho más que encender focos.
“Gracias a estos proyectos nos tocó que hayan llegado a esta comunidad. Estamos muy felices. Ya puedo ensayar después de tres años que no lo hacía”, expresó mientras interpretaba el tradicional Son Calenda en un teclado electrónico.
Su esposa, Emeteria Luis Gómez, relató cómo el acceso a la energía transformó actividades básicas del hogar.
“Ahora que ya nos llegó el servicio ya vemos la tele y escuchamos música. Ya tenemos refrigerador y puedo guardar mi comida”, comentó.
La mujer también explicó que ahora puede cargar un triciclo eléctrico utilizado para trasladarse y realizar compras.
UN AVANCE QUE TAMBIÉN EXHIBE REZAGOS
Aunque la CFE presentó el logro como un hito nacional, el caso también refleja una realidad persistente: miles de familias en Oaxaca y otras regiones del país aún carecen de servicios básicos como electricidad.
La obra en La Raya benefició a 28 familias y 112 personas mediante recursos del Fondo de Servicio Universal Eléctrico, programa federal destinado a ampliar la cobertura en comunidades rezagadas.
Para concretar el proyecto fue necesario instalar 72 postes, 10 transformadores, 28 medidores y construir más de dos kilómetros de red aérea de media tensión en una zona con condiciones geográficas complicadas.
Habitantes señalaron que el cambio ha impactado directamente en su calidad de vida y economía familiar.
“Nos sentimos orgullosos de que sí se logró”, expresó Adrián Pérez Correa, vecino beneficiado.
Añadió que ahora pueden conservar alimentos durante más tiempo y reducir gastos cotidianos.
“Ya no compramos muy poquitas cosas; ahora podemos economizar más”, dijo.
CFE PRESUME COBERTURA; CRÍTICAS APUNTAN AL REZAGO HISTÓRICO
Durante el anuncio, directivos de la CFE destacaron que el país alcanzó los 50 millones de usuarios y proyectaron llegar al 99.99 por ciento de electrificación nacional para 2028.
La directora general de la empresa, Emilia Calleja Alor, aseguró que “la electricidad es bienestar, seguridad, desarrollo e igualdad de oportunidades”.
También afirmó que la misión de la empresa es “seguir haciendo de la electricidad una fuerza de bienestar para todo el pueblo”.
Sin embargo, especialistas han advertido en distintas ocasiones que, aunque la cobertura eléctrica nacional ha aumentado, persisten comunidades rurales e indígenas donde el acceso a servicios básicos sigue llegando con décadas de retraso.
En Oaxaca, una de las entidades con mayores índices de marginación del país, el acceso a energía, conectividad y servicios públicos continúa siendo desigual entre zonas urbanas y rurales.
MÁS DE 8 MIL OBRAS EN EL PAÍS
La CFE informó que durante 2026 prevé ejecutar 386 obras de electrificación en Oaxaca y más de 8 mil a nivel nacional.
Además, estimó que este año se llevará electricidad a más de 20 mil viviendas que actualmente no cuentan con el servicio.
El crecimiento de usuarios, señaló la empresa, ha sido posible mediante modernización tecnológica, digitalización de procesos y optimización operativa, pese a mantener prácticamente la misma plantilla laboral en los últimos años.









































