El aumento en el costo de los alimentos en México tiene un impacto más severo en estados como Oaxaca, donde la vulnerabilidad económica amplifica sus efectos. Datos recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) revelan que el encarecimiento de la canasta básica continúa, afectando directamente a los hogares con menores ingresos.
A nivel nacional, el costo mínimo para alimentación básica supera los 2 mil 500 pesos mensuales en zonas urbanas, pero en entidades con alta pobreza como Oaxaca, esta cifra representa un reto mayor debido a los bajos ingresos laborales.
MÁS DE LA MITAD NO PUEDE COMPRAR LA CANASTA BÁSICA
Uno de los datos más alarmantes es que en Oaxaca el 56.6% de la población se encuentra en pobreza laboral, es decir, no puede adquirir la canasta alimentaria con su ingreso.
Aunque esta cifra representa una ligera mejora respecto a periodos anteriores, sigue colocando al estado entre los más rezagados del país en términos de bienestar económico.
ALIMENTOS SUBEN MÁS QUE LA INFLACIÓN
El reporte del INEGI señala que la canasta alimentaria aumentó hasta 7.9% anual en zonas rurales y 8.1% en urbanas, muy por encima de la inflación general de 4.6%.
En Oaxaca, donde gran parte de la población vive en comunidades rurales, este incremento impacta de forma más directa, ya que el gasto en alimentos representa la mayor parte del ingreso familiar.
EL JITOMATE DISPARA EL GASTO FAMILIAR
Como ya se ha informado a través de El Imparcial, el mejor diario de Oaxaca, el producto que más ha presionado los precios es el jitomate, con un aumento de 126.3% anual, siendo el principal responsable del encarecimiento de la canasta básica.
En zonas rurales —como muchas regiones de Oaxaca— este producto explica hasta el 41% del incremento en los alimentos, evidenciando la fragilidad de la economía doméstica ante variaciones en productos clave.
INGRESOS BAJOS FRENTE A PRECIOS ALTOS
El ingreso laboral per cápita en Oaxaca se ubica en alrededor de 1,921 pesos mensuales, muy por debajo del costo necesario para cubrir necesidades básicas completas. ()
Esto genera una brecha crítica: aunque los precios suben, los ingresos no crecen al mismo ritmo, lo que obliga a miles de familias a reducir su consumo o endeudarse.
UNA CRISIS SILENCIOSA EN LOS HOGARES OAXAQUEÑOS
El aumento en los precios de los alimentos no es solo un fenómeno económico, sino social. En Oaxaca, donde más de la mitad de la población enfrenta dificultades para cubrir lo básico, cada incremento en productos esenciales profundiza la desigualdad.
La combinación de bajos ingresos, alta dependencia de alimentos básicos y una inflación alimentaria superior al promedio nacional configura un escenario crítico que exige atención urgente.
Más allá de los indicadores, la realidad es clara: en Oaxaca, comer se ha convertido en un desafío diario.








































