Texto: Jesús Santiago y Pedro Silva
Los zaachileños le dan rienda suelta a los festejos previo al recogimiento de la cuaresma en el martes del carnaval. Con disfraces, numerosas bandas de música y un extenuante recorrido por la Villa de Zaachila, municipio conurbado ubicado a 15 kilómetros al sur de la zona metropolitana de la ciudad de Oaxaca y en medio de un calor agobiante, los diablos dan rienda suelta a sus maldades, principalmente arrojando talco perfumado sobre las cabezas de las mujeres y, acto seguido, regalándoles un cascarón en señal de disculpa.
El año pasado Zaachila “soltó” a más de 500 diablos para recorrer sus calles; en esta ocasión los organizadores estimaron que la cifra superó los 700 malignos que hicieron de las suyas antes de la Cuaresma y los días santos.
Luego de varios días de festejos, este martes de carnaval la actividad se centró en la llamada Quinta Mega partida de Diablos organizada por la agrupación Nada o qué. Las festividades de carnaval iniciaron el día 15 con la Octava Feria del Cascarón, prosiguió con la Feria del Tamal y bebidas prehispánicas y eventos culturales que concluyen hoy con la implantación de la ceniza.
La Quinta Mega partida de Diablos concentró a los zaachileños en el Barrio de la Soledad, lugar de reunión y partida. Los “invitados” protagonistas del evento fueron concentrándose después de las 16:00 horas, como defensa al intenso calor que ya se registra en Valles Centrales.

Apresurados, jóvenes, familias enteras iban apretando el paso para llegar al lugar de reunión acicalándose, colocándose máscaras y disfraces.
EL IMPARCIAL entrevistó a uno de los organizadores del evento, perteneciente a la agrupación Nada o qué; al respecto, Rodrigo Valdés Tomás, uno de los organizadores de la Quinta Megapartida indicó que realizan este martes de carnaval por quinto año consecutivo “soltando a los diablos”, una tradición que se había ido diluyendo y es, justamente, la meta de recuperar esta costumbre zaachileña.
Los diablos, con coloridas vestimentas, embozados con paliacates, con la cabeza envuelta en mascaras multicolores, anteojos oscuros algunos, rostro maquillado, otros o con máscaras salen a danzar a las calles al ritmo de varias bandas que acompañan a cada grupo marcando un incierto ritmo, pero a la espera de tirar talco o harina perfumado a los transeúntes.
¡Vamos echar diablo! o ¡A mí que me lleve el diablo…pero de Zaachila! Son las arengas que se divulgaron en redes sociales como invitación para participar en la festividad. Al interior de una casa de la calle Natipaa una banda recibía a los diablos participantes, a la población de Zaachila y a muchos, numerosos invitados y paseantes que se acercaron a testimoniar o participar en este martes de cuaresma.
“El recorrido de los Diablos es una tradición de más de 200 años que se iba perdiendo”, relata Rodrigo, uno de los organizadores, “participan todos los zaachileños”, indicó. Se parte del Barrio de la Soledad y se recorren las principales calles de la ciudad, para terminar al caer la noche en la plaza principal o lo que llaman “el gran teatro” en el centro de la población.
En los preparativos fue posible observar costales con un polvo blanco con papeles de colores. “Es talco perfumado con confeti; con este se les hace la ‘maldad’ a las damas pues se les arroja en la cabeza”. Los hombres salen disfrazados de diablos “aunque ahora ya participan un buen número de mujeres”, indica uno de los organizadores.
La comunidad de Zaachila, como en un sinnúmero de comunidades oaxaqueñas, es altamente expulsora de migrantes. Quizá por ello ayer uno de los diablos salió por las calles portando una cartulina con la leyenda “Yanqui go home” que motivó a que se esbozaran varias sonrisas en el recorrido, a pesar el mensaje que puede considerarse xenofóbico.
La Quinta Mega partida inició pasadas las 17:00 horas y, desde las redes sociales de EL IMPARCIAL pudo ser observada en diferentes partes del país y de los Estados Unidos. La transmisión en vivo acumulaba 2 mil 700 “vistas”. Incluso, en Facebook el usuario Lucio Anzuelito Vazquez señaló: “saludos desde Milán, Italia”.









































