El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Antequera Oaxaca, Luis Alfonso Tut Tún, ofició este domingo la solemnidad de la Epifanía, una celebración de la iglesia católica sobre “la manifestación de Cristo a toda la humanidad como único Mesías y redentor”.
Previo al también conocido como Día de Reyes (6 de enero), por el encuentro de los sabios de oriente con el mesías, el obispo recordó a la feligresía católica este momento en el que aquellos Reyes Magos llevaron los mejores regalos al pequeño Jesús en Belén: oro, incienso y mirra.
Durante la misa del mediodía en la catedral metropolitana de Oaxaca, el obispo auxiliar también invitó a reflexionar sobre el significado de ese encuentro de los sabios de Oriente con Jesús, de su reconocimiento como mesías, de cómo el rey Herodes lo veía como una amenaza y si al igual que aquellos sabios cada persona está dispuesta a dar lo mejor de sí para Jesús, para adorarlo como lo hicieron los sabios.
“Pero la epifanía es también reproche y advertencia. Fue reproche para la comunidad de san Mateo, procedente ante todo del judaísmo, porque unos paganos fueron los primeros en adorar a Jesús; pero es advertencia también para nosotros católicos de hoy, para que no pensemos que por algunos devocionismos y algunas prácticas religiosas tenemos asegurada la salvación, un puesto en el cielo con Dios”, expresó monseñor desde la catedral metropolitana.
LA SALVACIÓN, EN LA VERDAD
“La epifanía nos hace ver que, si no creemos realmente en Jesús y no actuamos en consecuencia, podremos quedar privados de la alegría de la salvación. En cambio, aquellos que sin un conocimiento de la fe buscan la verdad podrían encontrar esa inmensa alegría”, agregó monseñor.
Por eso también llamó a renovar el compromiso y el testimonio misionero, pues eso “será la mejor manera de agradecer a Dios su manifestación en Jesucristo, para que la Epifanía iniciada con la adoración de los sabios de Oriente siga extendiéndose por el mundo también con nuestra colaboración, con nuestras palabras, con el testimonio de nuestra vida, compartiendo con todos nuestros hermanos el mejor y más preciado tesoro: Jesucristo, nuestro mesías y redentor”.
Como parte de la celebración, el obispo auxiliar anunció las fechas de diversas conmemoraciones del año litúrgico, entre estas “el Triduo Pascual del Señor crucificado, sepultado y resucitado, que este año culminará en la Noche Santa de Pascua que, con gozo, celebraremos el día 5 de abril”.
Asimismo, el Miércoles de Ceniza, comienzo de la Cuaresma, que será el día 18 de febrero; la Ascensión del Señor, que este año será́ celebrada el 17 de mayo; el Domingo de Pentecostés, para el día 24 de mayo, y el primer Domingo de Adviento, que se celebrará el día 29 de noviembre.








































