Cuando egresó de la licenciatura en ciencias de la comunicación, jamás se imaginó dedicarse “a las noticias”, pero desde su niñez sabía que los micrófonos eran lo suyo. Ese anhelo y el impulsó de su madre por buscar una oportunidad en la estación que escuchaba todo el tiempo la llevaron al mundo del periodismo y la locución.
Es en esas profesiones en las que Maira Ricárdez Luna ha forjado su trayectoria por más de 23 años en Oaxaca y desde ahí ha dado voz a la ciudadanía, a ser el puente entre la población y los gobiernos para que estos últimos asuman sus responsabilidades.
“Yo llegué a la estación de radio porque mi mamá escuchaba la radio todo el tiempo, era fanática de la radio. Salgo de la carrera y me dice: ¿Por qué no pides una oportunidad en la estación dónde siempre escucho las noticias? Vine y empecé a hacer nuevamente prácticas profesionales, a dar tequio durante dos años para poder hacerme de un espacio en el que afortunadamente me he ido consolidando como medio de comunicación, como alguien que ejerce el periodismo y la locución”, comparte en entrevista a propósito del Día Mundial de la Radio, que se celebra cada 13 de febrero.
En más de dos décadas, Maira ha conocido también de los cambios tecnológicos que ha experimentado la radio, este medio de comunicación que llegó a México en 1921 y que persiste o ha sabido adaptarse al contexto digital y de redes sociales. En esos 23 años, Maira ha forjado su camino y conquistado uno de los sueños de su infancia.
“Siempre pensé desde niña que los micrófonos eran mi lugar, yo quería leer el homenaje, yo quería reclamar, yo quería salir en la radio. Entonces esto que hago todos los días es parte de mi sueño”, comparte desde la cabina de Organización Radiofónica Oaxaqueña, la empresa a la que llegó alentada por su mamá.
La estación, apunta Maira, se caracteriza por su servicio social, un camino que inició y forjó Humberto Cruz Matías, director general de noticiarios.
“Él hizo esta dinámica en la que empezó a abrir los micrófonos. La gente se enteró y frecuentemente llegaba hasta aquí para tratar de llegar a una autoridad. Se cumplía así la máxima como medio de comunicación del servicio social, de ser el enlace con la dependencia, con el funcionario, para que cumpla la misión, porque finalmente es parte de sus obligaciones y nosotros tenemos la fortuna de que la ciudadanía escuche en nosotros un conducto, una forma más directa de poder hacer posible esto, que el gobierno responda a sus responsabilidades”.
Desde la locución y el periodismo, Ricárdez Luna ve su trabajo como una actividad muy grata, noble y que le apasiona muchísimo serlo porque no le cuesta nada. “Es un trabajo que no representa un trabajo sino solamente te da la posibilidad de ser el conducto. Es una satisfacción personal y profesional”, subraya.
Un trabajo de perseverancia y disciplina
Aunque observa que cada vez se integran más profesionistas a la radio y el periodismo, Maira también observa que pocas personas persisten.
“Cuando uno ingresa a los medios, piensa lo que veía en la tele: que va a conducir un programa, que va a presentar videos de música, va a ser famoso y va a tener mucho dinero. No es precisamente así, esto es de conquista, de perseverancia, de salir todos los días, de intentarlo, de tener algunas frustraciones como en todo empleo y volver a intentarlo porque si es parte de lo que buscas para tu vida y desarrollo tienes que persistir y sortear los retos”, señala.
Respecto a la presencia de las mujeres, la locutora señala que tanto en locución como en el periodismo ha sido históricamente muy baja respecto a los hombres y los medios de comunicación en Oaxaca no son la excepción.
“Y percibo que el funcionariado y en las dependencias le abren más las puertas a un hombre. Desconozco si sea por la cultura machista que impera en un estado costumbrista como Oaxaca, si les genere más confianza o haya más posibilidad para hacer otro tipo de relación, tal vez de amistad, personal, no lo sé. Pero sí, generalmente las mujeres nos enfrentamos con ciertas barreras que los hombres no en el ejercicio periodístico y la locución.







































