La diputada local Concepción Rueda Gómez, del partido Morena, presentó este 22 de agosto una iniciativa de reforma constitucional para ampliar el periodo de la gubernatura de Oaxaca de dos a cinco años a partir del 2028, con el objetivo de homologar las elecciones locales con las federales en 2033.
La iniciativa, entregada formalmente a la presidenta de la Mesa Directiva del Congreso local, Antonia Natividad Díaz Jiménez, propone modificar el artículo cuarto transitorio del Decreto 1624, el cual establece la duración excepcional del próximo mandato gubernamental.
“Por única ocasión, la persona titular del Poder Ejecutivo que se elija el primer domingo de junio del año dos mil veintiocho, durará en su cargo cinco años”, indica el texto reformado.
DE DOS A CINCO AÑOS: ¿UN AJUSTE ADMINISTRATIVO O UNA JUGADA POLÍTICA?
La propuesta ha desatado controversia inmediata, ya que originalmente se había determinado que el mandato iniciado en 2028 duraría solo dos años, como medida de transición hacia la sincronización electoral con la federación. Ahora, Morena busca extender ese periodo a cinco años, permitiendo que el próximo gobernador o gobernadora gobierne hasta 2033.
En el documento presentado por la diputada, se argumenta que el cambio tiene un fin económico y administrativo:
“La principal razón para establecer la concordancia de las jornadas electorales locales con la jornada electoral federal es la erogación de recursos económicos”, señala la exposición de motivos.
El argumento se basa en la lógica de reducir el número de procesos electorales para evitar gastos innecesarios y facilitar la organización institucional.
CRÍTICAS A LA PROPUESTA: UNA “REINGENIERÍA A MODO”
Para diversos sectores políticos y analistas, la propuesta no es meramente técnica, sino una medida que abre la puerta a una mayor concentración de poder. Ya que un cambio de esta magnitud podría alterar el equilibrio electoral en un estado con una historia compleja de alternancia política.
El debate crece en redes sociales, donde ciudadanos y observadores han comenzado a cuestionar las intenciones detrás de la reforma. Aunque la diputada Rueda Gómez no ha dado declaraciones públicas más allá del documento entregado, la iniciativa ya ha sido calificada como “una reingeniería institucional a modo”.
La polémica no es menor: de aprobarse esta reforma, el próximo titular del Poder Ejecutivo podría extender su mandato sin haber sido elegido con ese periodo originalmente previsto. Lo cual podría generar tensiones legales y sociales.
CONTEXTO LEGISLATIVO: REFORMAS PREVIAS Y TRANSPARENCIA PENDIENTE
Esta no es la primera vez que se modifica la duración de un mandato en Oaxaca para empatar procesos. En diciembre de 2023, la LXV Legislatura aprobó el Decreto 1624, en el que se contemplaba una transición ordenada hacia la concurrencia con las elecciones federales, estableciendo un periodo de dos años como solución transitoria.
Ahora, a menos de dos años de esa decisión, se plantea un cambio que podría alterar esa ruta. El nuevo decreto indica que:
“El periodo iniciará el 1 de diciembre de 2028 y concluirá el 30 de noviembre de 2033”.
Queda por ver si esta modificación será sometida a una consulta pública, revisada por tribunales o aprobada de forma expedita por mayoría legislativa simple en el Congreso local. Donde Morena tiene amplia representación.
¿UNA NUEVA ERA DE SINCRONÍA ELECTORAL O UN PRECEDENTE PELIGROSO?
La propuesta de Rueda Gómez toca un tema sensible: la duración de los mandatos y la confianza ciudadana en los procesos democráticos. Si bien la justificación oficial habla de eficiencia, los críticos advierten que este tipo de reformas pueden sentar precedentes peligrosos en contextos de control político mayoritario.
Por ahora, la discusión apenas comienza. La iniciativa deberá pasar por comisiones legislativas y, eventualmente, por el pleno del Congreso estatal. Pero el mensaje es claro: en Oaxaca, el 2028 no será una elección ordinaria.








































