Al destacar las tradiciones que por esta festividad se mantienen en Oaxaca, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, exhortó a pensar en la vida eterna y en la resurrección durante Todos Santos.
También invitó a reflexionar sobre el amor que perdura más allá de la muerte y a amar a todas las personas como lo espera Dios.
“El próximo domingo celebraremos a todos los santos y aquí en nuestro Oaxaca pues hay una tradición muy fuerte de los difuntos el día 2 (de noviembre)”, comentó el arzobispo en la misa del mediodía desde la catedral de Nuestra Señora de la Asunción, en la capital oaxaqueña.
“Que (la celebración) no nos lleve a estar tristes sino a pensar en la vida eterna y en la resurrección”, pidió monseñor. También llamó a pedirle a Dios que se mantenga el amor de las personas que queremos.
“Porque San Pablo dice que termina la fe y la esperanza, pero el amor perdura. Desde el cielo nos están amando. Entonces nosotros tenemos que decirles: mamá, yo te amo; papá, yo te amo; hermanito yo te amo; esposa, yo te amo; esposo, yo te amo, te sigo amando, porque ellos nos siguen amando. Los vamos a recordar en el corazón y en la oración”.
“Sean muy buenos prójimos y hagan felices a todas las personas con las que se encuentren”, subrayó el arzobispo, quien previamente reflexionó ante la feligresía sobre la forma de lograr el amor y la bendición de Dios: a través del amor al prójimo.
“La bendición de Dios se gana amando a nuestros seres queridos, amando a las personas, así nos hacemos merecedores de la bendición divina. ¡Qué importante es eso! Queremos ser amados, queremos ser aceptados, que nos traten bien, que no nos humillen, que no nos desprecien, que no nos critiquen, que no nos difamen, que no se pongan contra nosotros. Todo eso lo queremos, pues aplícalo. También eso quiere el de enfrente, tu prójimo”.
Monseñor pidió demostrar el amor y hacer felices a las personas de nuestro entorno, tanto en el hogar como en el trabajo y otros ámbitos.
“Tenemos que hacernos felices unos y otros y se hace feliz haciendo sentir nuestro amor. Con detalles insignificantes, pero que llegan al corazón. Llegue al corazón para que la persona se sienta amada. Y con ese amor está llegando hasta el amor de Dios, porque Dios también es feliz porque usted está haciendo feliz a su prójimo”.




































