La tercera fue la vencida. El día de hoy, a primera hora, los Gobierno del Estado y del municipio de Oaxaca de Juárez, alcanzaron un firme acuerdo con los comuneros y habitantes de San Felipe del Agua y Ejido Guadalupe Victoria para que, en límites de ambas demarcaciones, sea levantado el Centro Integral de Revalorización de Residuos Sólidos Urbanos (CIRRSU) que recibirá los residuos sólidos de los 24 municipios y la capital que depositaban sus desechos en el basurero de Zaachila.
“Trabajando como nunca”, señala un comunicado de prensa liberado hoy apenas comenzaba este 28 de diciembre, en el cual se confirma el acuerdo del centro de transferencia que se ubicará en predios más allá del libramiento norte y se sacará provecho del decreto que difundido a principios de septiembre para la rectificación y digitalización de las superficies que integran el polígono de la Zona de Reserva Ecológica y Área Natural Protegida (ZREANP) del Cerro del Crestón, originalmente decretada en 1992.
El proyecto del CIRRSU fue presentado, socializado y consensuado en tiempo récord con habitantes de las zonas exclusivas del Ejido Guadalupe Victoria y San Felipe del Agua y para ello se cuenta ya con un presupuesto pre autorizado por el gobierno federal por 750 millones de pesos, que abatirá el proyecto inicial por mil 200 millones de pesos proyectado para San Pedro Totolapan, luego del fallido intento de situarlo en San Lorenzo Albarradas.
Los gobiernos del estado confirmaron que en la zona del polítigono “no habrá demoliciones ni desalojos. Se respetarán los derechos de propiedad y se brindará certidumbre a los propietarios de predios dentro y fuera del polígono”; ello permitió que no hubiera impedimento legal para utilizar predios de la ex reserva y situar ahí el complejo y factoría para ubicar el CIRRSU y, con ello, dar fin a la crisis de basura que afronta la Zona Metropolitana de la ciudad de Oaxaca desde hace más de dos años y carecía de visos de solución.
Las negociaciones con comuneros y vecinos de San Felipe y Ejido Guadalupe Victoria contaron con pareceres de los secretarios de Gobierno, Jesús Romero López de Fomento Agroalimentario y Desarrollo Rural, Víctor López Leyva e incluso de Karina Hunda Harp, titular de la Secretaría de Medio Ambiente, Biodiversidad, Energías y Sostenibilidad (SEMAEDESO) bajo la premisa de “hablamos no bloqueamos”.
El presidente municipal saliente, Francisco Martínez Neri, indicó que con ello cumple su palabra de no heredar el problema de manejo de desechos a la siguiente administración.
En el CIRRSU tendrá una capacidad de 850 toneladas al día; evitará la contaminación, se separarán los residuos y se procesarán los residuos orgánicos en biofertilizantes.
De parte de la administración del presidente municipal electo, Ray Chagoya, se mostró la satisfacción a que la factoría se instale en el norte de la ciudad, a escasos kilómetros, lo que evitará severos gastos por la logística de trasladar los desechos a las afueras de la capital.
Uno de los personajes clave para la próxima administración municipal, Noé Jara Cruz, que ocupará la secretaría de Gobierno y Territorio explicó que el acceso de los vehículos de desechos se hará por el Libramiento Norte, desde Viguera, para evitar congestionamiento y el traslado de basura por arterias cercanas a las zonas de hospitales y las calles exclusivas de San Felipe del Agua o Ejido Guadalupe Victoria, para lo cual rehabilitarán y pavimentarán los trechos dañados de esa vía.
Con eso se dará por terminado el negocio de alrededor de 20 millones de pesos mensuales que representa llevar la basura a otros estados y que, de acuerdo con Francisco Martínez Neri, ya le ha costado a la ciudad más de 500 millones de pesos y cuyos contratos se mantienen como información reservada.
Se destacó que habrá un área de control con el registro de las unidades a fin de conocer su origen, el tipo de residuos, el volumen y el peso.
El CIRRSU de San Felipe-Gpe Victoria tendrá un patio de maniobras donde se llevarán a cabo los movimientos necesarios para descargar los residuos sólidos en un muelle de descarga, a donde serán transportados a fosas para ser alimentados mediante bandas transportadoras con dos líneas de 35 toneladas por hora, en donde se separarán los residuos orgánicos, finos e inorgánicos.
¡Inocente palomita!
Texto: María Liana








































