Ingeniera en Construcción, Roselia Martínez González vio una oportunidad durante la pandemia para emprender un proyecto de lombricomposta, como una práctica amigable para el saneamiento del medioambiente.
Egresada del Instituto Tecnológico de la Construcción, la joven emprendedora encontró la oportunidad de iniciar con las lombricompostas durante el confinamiento por la emergencia sanitaria ante el Covid-19.
“Empecé como una actividad para mí porque siempre me había interesado qué hacer con los residuos orgánicos porque es bastante la basura que producimos. Compré un puñado de lombrices y empecé a trabajarlas aquí en mi casa; se fueron reproduciendo muy rápido y me di cuenta que lo podía compartir con más gente”, expuso.
De 30 años de edad, Roselia platicó de su proyecto con familiares y amigos, a quienes expuso la necesidad de saber tratar los residuos orgánicos y reducir la contaminación que se genera por malas prácticas.
“El interés ya lo tenía desde antes de la pandemia, pero durante el confinamiento tuve la oportunidad de estar en mi casa y empecé a buscar la manera de tratar los residuos. Pude darme ese espacio para poder empezar”, expresó Martínez González, quien abrió una cuenta de Facebook para promover este proyecto que realiza con apoyo de otra amiga, bióloga de profesión.
En la página Bio-huertos y lombrices “La principal”, la joven explica cómo realizar lombricomposteras con diversos contenedores y evitar así que lo residuos orgánicos tengan fin en los camiones recolectores de basura.
“La gente puede llegar a interesarse en esta forma de tratar los residuos, pero lo realizan siempre y cuando les digan cómo pueden hacerlo, también que no les estorbe y que no les quite mucho tiempo. Lo que necesitamos es disposición e interés por parte de las personas”, resaltó.
Así también, destacó la necesidad de conocer un poco más de esta práctica con lombrices californianas y los beneficios que además genera en las plantas, con el humus y lixiviado de lombriz.
“En mi oficina les hablo de este proyecto, pero al hablar de lombrices les da un poco de asco o no entienden cómo alguien puede criar lombrices. Mis vecinos me dan los residuos orgánicos porque no quieren tenerla al interior de sus casas, a pesar de que tienen patio o un espacio para ellas”, destacó.







































