“¡Cuánta necesidad hay de que aprendamos a lavar los pies porque estamos muy acostumbrados todos a que nos sirvan!” Con esta reflexión, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, encabezó la celebración de la Última Cena en la catedral metropolitana de Oaxaca. En esta celebración se realizó también el lavatorio de pies.
“Lavar los pies significa: por amor servirte sin esperar nada a cambio”, expresó monseñor sobre la recreación de ese momento en el que Jesús se hizo esclavo para lavar los pies de sus discípulos.
En recuerdo de ese momento, monseñor también lavó los pies a quienes representaron a los apóstoles. Previamente habló sobre el significado de ese acto.
“El señor Jesús quiere que entendamos este gesto suyo. Se hizo esclavo, hizo un trabajo de esclavo, de sirviente. Por eso Pedro se rehusaba a que el señor Jesús le lavara los pies, porque esa acción no era digna de maestro y señor, y el maestro nos dice que esto es lo más digno: lavar los pies. Es lo más digno, es lo más grande, es lo más sublime, es lo más sagrado, porque por amor lavas los pies de tu hermano”.
“Cuánta necesidad hay de que aprendamos a lavar los pies porque estamos muy acostumbrados todos a que nos sirvan. Si vamos a una oficina exigimos atención, trato digno, y si no, salimos gritando. Exigimos servicio, pero cuando alguien nos pide servicio decimos: yo no me dedico a eso, busca a otra persona que te sirva”, fue parte del mensaje de esta celebración.
La misa del Jueves Santo o de la Última Cena antecede a los tres días centrales de la Semana Santa y congregó a cientos de feligreses que junto con el arzobispo recordaron la Última Cena de Jesús con sus 12 discípulos previo a su pasión, muerte y resurrección.
Desde la capital oaxaqueña, en donde el ir y venir de los visitantes era parte de la celebración, monseñor recordó el significado de la cena que en su momento Jesús y sus apóstoles tuvieron por tres años en conmemoración de la Pascua, como lo hacían los israelitas. También aquella última cena en la que el hijo de Dios instituyó el sacerdocio y la eucaristía al compartir el pan y el vino, y a través de ellos su propio cuerpo.
“Ahí en esa noche, nuestro señor instituyó la eucaristía, lo que nosotros hemos venido a celebrar en esta tarde -noche”, dijo el arzobispo.
“Hoy recordamos que esa misma noche nuestro señor instituyó el sacerdocio. Nacieron en la misma noche, eucaristía y sacerdocio, en la misma noche, en el mismo acto: ‘hagan esto en memoria mía’. Ahí está la institución del sacerdocio, y frente a ustedes está alguien que se ha sentido indigno de ser sacerdote, indigno de ser obispo”, expresó Vázquez Villalobos ante la multitud de la catedral, donde también se ofrecía el pan bendito en recuerdo del pan ácimo de esas fechas.
Durante la noche del jueves, las y los creyentes, así como los visitantes, participaron de la visita a las siete casas o los siete templos.
De acuerdo con el sitio Aciprensa, la visita a las 7 iglesias se hace desde el Jueves Santo hasta el Viernes Santo en la mañana y es “una tradición iniciada en Roma por San Felipe Neri y que se ha propagado por el mundo entero”.
La visita, explica, “tiene como fin agradecer a Jesucristo por los dones de la Eucaristía y del sacerdocio que instituyó aquella noche santa. También se acompaña al Señor en la soledad y sufrimientos en el Huerto de Getsemaní, se recuerda las afrentas que recibió en las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, en el Calvario y se le acompaña en el silencio del sepulcro”.







































