Desde los palcos C y D que se vieron abarrotados desde las primeras horas de este Primer Lunes del Cerro, el pueblo de Oaxaca puso el ambiente con la tradicional ola que prendió el ambiente de fiesta y algarabía en la Rotonda de las Azucenas.
En el escenario, la banda de música de la delegación migrante entonó sus mejores melodías, así como las y los artistas oaxaqueños que deleitaron con sus canciones a quienes madrugaron para poder acceder al Auditorio Guelaguetza.
Mientras los palcos A y B se llenaban poco a poco, las y los ciudadanos, en su gran mayoría familias oaxaqueñas que llegaron desde la madrugada para ocupar un lugar en los palcos gratuitos, no dejaban de gritar y aplaudir.
“Ya viene la ola, todos arriba”, gritaban quienes con alegría organizaban la fiesta desde las gradas y al mismo tiempo reclamaban a quienes no se sumaban en el ambiente de algarabía. “Ya despierten, nosotros llegamos desde las 3 de la mañana y acá estamos disfrutando de nuestras fiestas”, exclamaban.

Inicia el primer Lunes del Cerro
Con la Rotonda de las Azucenas repleta, el primer Lunes del Cerro inició con la canción de “Dios Nunca Muere” de Macedonio Alcalá, considerada como el himno de Oaxaca, en voz del tenor oaxaqueño Rodrigo Petate.
Enseguida, el sonido de la chirimía anunció la máxima fiesta de las y los oaxaqueños con previo mensaje de la Diosa Centéotl 2025, Patricia Casiano Zaragoza, quien con su vestimenta tradicional de Huautla de Jiménez, dio a la bienvenida a los integrantes de las delegaciones participantes de las 16 etnias de Oaxaca, así como a las y los visitantes locales, nacionales e internacionales.
“Hoy, como cada julio, el alma de Oaxaca se despierta para celebrar la vida, la música, el baile, la hermandad y la generosidad. Hoy la Guelaguetza nos une como lo ha hecho por siglos, tejida en los hilos de nuestras lenguas originarias, bordada en los trajes que nuestras abuelas tejieron, sembrada en los surcos que nuestros abuelos labraron. Bienvenidas y bienvenidos sean a esta tierra de magia, donde la fiesta no es un espectáculo, sino una ofrenda a los pueblos originarios”, destacó la Diosa.
Con el tradicional Jarabe del Valle que envolvió de fiesta a todas y todos los presentes, las Chinas Oaxaqueñas de Casilda Flores iniciaron formalmente con la presentación de las 17 delegaciones contempladas para la primera edición del Primer Lunes del Cerro.
Después tocó el turno el Rito del Matrimonio de Santa María Teopoxco, de la Sierra de Flores Magón, para enseguida dar paso a Ciudad Ixtepec del Istmo de Tehuantepec con sus sones y cantos jeremeños, le siguió Miahuatlán de Porfirio Díaz, de la Sierra Sur, con sus sones, jarabes, fandango y baile de El Palomo Miahuateco y El Guajolote.
De la Costa, llegó la delegación de Collantes con la Danza de los Diablos, continuaron los de Santiago Zacatepec Mixe de la Sierra de Juárez con su Palangón ceremonial y fandango Mixe, más tarde tocó el turno para Santo Domingo Zanatepec, del Istmo de Tehuantepec con su boda zoque- zapoteca.
La fiesta étnica continúo con el fandango de varitas y la mayordomía de la Villa de Tututepec, después el Fandango atzompeño de Santa María Atzompa de los Valles Centrales, y la Boda tradicional triqui de San Juan Copala, de la Mixteca.
De la tierra del sol, la Heroica Ciudad de Tlaxiaco deleitó a las y los presentes con sus sones y jarabes, mientras la delegación de San Juan Cacahuatepec de la Costa presentó sus chilenas, sonidos de zapateado y picarezcos versos.
Ante un auditorio con lleno total, San Felipe Usila de la Cuenca del Papaloapan se presentó con su jarabe usileño, en tanto San Bartolo Coyotepec arribó con la Danza de la Pluma y Cántaro de Coyotepec hasta que la delegación de Tuxtepec cerró con broche de oro con la Flor de la Piña.
De acuerdo con datos de las autoridades estatales, durante la primera edición del primer Lunes del Cerro no se registraron incidentes mayores, fuera y dentro de la Rotonda de las Azucenas.








































