Frente a las preocupaciones y problemas, el arzobispo de Antequera Oaxaca, Pedro Vázquez Villalobos, pidió sobreponer la fe y no sucumbir a las falsas soluciones como las bebidas alcohólicas, ya que estas empeoran la situación.
Este domingo, el tercero de la Pascua, monseñor reflexionó sobre la importancia de mantener la fe, de que al igual que los apóstoles se vuelva a tener un diálogo con el Jesús resucitado, a no tener dudas sobre él.
“A veces andamos con tantas preocupaciones, con tantas angustias, con tanto sufrimiento, con tanta tristeza que, para huir de eso, tomamos una botella y comenzamos a embriagarnos para olvidar lo que estamos viviendo, creyendo que esa va a ser la solución. Para olvidar mis penas, decimos, para las penas y ¿qué pasa? Se agrandan las penas, se agranda el sufrimiento”, explicó monseñor durante la misa de este domingo en la catedral metropolitana de Oaxaca.
Tirarse al alcohol no es la solución
Con el alcohol, explicó, las personas también terminan haciendo cosas que las avergüenzan, porque han perdido la razón, el dominio de sí mismas.
“Nos tiramos sin control… No, hermanos, ahí no está la solución de las vivencias que duelen, que calan, que mortifican. No está ahí”.
Ante la feligresía local y visitantes de la ciudad, el arzobispo llamó a pensar en Jesús resucitado, en su presencia y en su compañía, pues eso ayudará a tener paz, gozo, alegría y esperanza para seguir caminando hacia adelante.
“Pero cree en lo que el resucitado puede hacer en tu favor, lo puede todo, lo puede todo”, expresó el arzobispo, en alusión al encuentro de Jesús con dos de sus discípulos que estaban tristes y que en su camino a Emaús se encontraron con una persona que finalmente era Jesús el resucitado.
“¿Qué hicieron los dos discípulos después de reconocer a Jesús Resucitado? Ya no pensaron en que era tarde y noche, regresaron a platicar de su experiencia, de lo que ellos habían vivido”, señaló el arzobispo, quien tomó ese ejemplo como uno para compartir la palabra de Dios.
“Así también tú podrás encontrarte con algún amigo, con algún compañero de trabajo, con algún familiar que tal vez tiene unas vivencias como las que has tenido tú, pero traes el corazón ardiendo porque entraste en un diálogo, en un momento, en una experiencia de encuentro con el señor. Platícale, platícale, dile que así andabas tú, muy caído, muy desilusionado, pero que te sentaste a sentir la presencia, la cercanía de Dios. Dile que haga lo mismo, que busque tener un momento de silencio y pueda dialogar”.






































