“Por favor no sean tan tibios, no sean tan temerosos… no los quiero con esas caras de apagados, ustedes son fregones ¿no?”, arengó Gema Leyva Aguilar, durante el homenaje de cuerpo presente realizado por los compañeros comunicadores al hermano que partió, Alejandro Leyva, asesinado arteramente la mañana del miércoles. Pidió continuar realizando periodismo crítico.
La noche del miércoles, el cuerpo del periodista fue recibido con aplausos en la funeraria donde fue velado.
Gema exigió un mejor Oaxaca, por lo que luchó y dio su vida el periodista y, con un solo grito demandó ¡justicia! y castigo a los ejecutores y autores intelectuales del homicidio. El féretro ya se encaminaba para salir camino al cementerio. A lo largo de la madrugada y, sobre todo por la mañana, comunicadores se acercaron al lugar donde se veló a Alejandro y la familia aceptó trasladarlo a la sede de la APO.
“NO SEAMOS LOS SIGUIENTES”

La Asociación de Periodistas de Oaxaca (APO) brindó el homenaje en la sede de esa instancia en la calle de González Ortega. Ahí, el hijo del profesionista, Carlos Leyva solicitó “Si algo podemos hacer es no quedarnos callados, hablar, no quedarnos callados ni dejar que seamos los siguientes”.
Entre los deudos y compañeros de trabajo, a los reporteros les solicitó, “pidan el apoyo de la ciudadanía para que se investigue hasta las últimas consecuencias y se de con los culpables de este crimen”,
Antes, Javier Hernández, dirigente de la APO, puntualizó que Alejandro Leyva tenía una limpia trayectoria de 35 años, “murió por defender la libertad de expresión y la libertad de las ideas”.
A los responsables del asesinato los calificó de cobardes, pues no se atrevieron a hacer el “trabajo” ellos mismos, sino que además enviaron sicarios que ultimaron al ex director de CORTV.
“Qué los periodistas sean valientes, que no sean comprados del gobierno y digan la verdad”, pidió Gemá Leyva a los compañeros de profesión de su hermano por separado, mientras el cuerpo era depositado en la carroza fúnebre.
Antes, los homólogos del periodista asesinado dieron cuenta de las dudas, las lagunas en la investigación y pesquisas realizadas en minutos, horas, posterior al asesinato.
Alrededor de las 15:30 horas el cuerpo arribó al Panteón General a hombros de amigos, compañeros y familiares. Entonces un trío comenzó a entonar la canción A mí manera, con compases lentos, tristes, acompasados que permitieron a familiares despedirse.
Las guitarras eran rasgadas con el estribillo, el requinto y el bajo que acompañaron “Tal vez lloré o tal vez reí; tal vez gané o tal vez perdí. Que si lloré también amé, puedo seguir hasta el final”, se escuchaba a un costado de la fosa mientras preparaban el féretros para su descenso que empezó cuando la música entonaba, de nueva cuenta “El final se acerca ya, lo aceptaré serenamente”.






































