La piel de la fauna silvestre sigue siendo mercancía en algunos rincones del país. Esta vez, fue en Santa Lucía del Camino, Oaxaca, donde un establecimiento identificado como “Huarachería Cisneros” fue clausurado de manera temporal total, tras comprobarse que comercializaba huaraches elaborados con pieles de especies protegidas, sin documentación que acreditara su legal procedencia.
El hecho fue descubierto luego de una denuncia ciudadana, que alertó sobre la presunta elaboración y venta de calzado exótico. La intervención se realizó el pasado 1 de octubre, confirmando una realidad que va más allá de la moda: el tráfico de especies continúa infiltrado en comercios locales.
CALZADO CON PIEL DE FAUNA PROTEGIDA
Durante la inspección, se encontraron diecinueve pares de huaraches confeccionados con pieles de caimán, avestruz, pitón y mantarraya, además de una piel curtida de caimán en existencia. Según el reporte, la tienda ofrecía:
- 6 pares con piel de caimán (Caiman sp.)
- 5 con piel de mantarraya (Dasyatis sp.)
- 4 con piel de pitón (Python sp.)
- 4 con piel de avestruz (Struthio camelus)
Estos animales no solo representan biodiversidad global, sino que también están protegidos por acuerdos internacionales. De acuerdo con la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES):
El avestruz está enlistado en el Apéndice I, categoría que implica un alto nivel de protección.
Las especies de caimán y pitón están en el Apéndice II, que regula estrictamente su comercio para evitar su extinción.
ENTRE LA MODA EXÓTICA Y LA ILEGALIDAD
La venta de artículos de origen animal sigue generando tensión entre la tradición artesanal, el lujo exótico y la responsabilidad ambiental. Aunque algunos comerciantes alegan ignorancia o costumbre, la ley exige documentación específica para cualquier producto que involucre especies silvestres. Aún más si están protegidas a nivel internacional.
En este caso, los responsables no contaban con registros ni permisos emitidos por la Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales), requisito indispensable para evitar la incautación del producto.
CLAUSURA Y SANCIONES EN CURSO
El local fue clausurado en su totalidad y los productos fueron asegurados de forma precautoria. La autoridad competente ha iniciado un procedimiento administrativo, que podría derivar en sanciones económicas, penales o incluso la inhabilitación definitiva del negocio, dependiendo del alcance del delito ambiental.
Más allá de lo jurídico, este caso reabre el debate sobre el consumo de bienes provenientes de animales silvestres en mercados locales. Donde aún se desconoce o se omite el origen de muchos productos en nombre de lo “artesanal” o lo “exclusivo”.
UN PROBLEMA QUE REBASA A UNA SOLA TIENDA
Aunque la acción fue puntual, el fondo es más amplio: la falta de vigilancia constante, el bajo control sobre el comercio de especies y una cultura que todavía tolera el uso de pieles exóticas sin cuestionar su procedencia.
El cierre de “Huarachería Cisneros” no es solo una sanción comercial; es una advertencia: la biodiversidad no puede seguir siendo cuero de escaparate.







































