Carmen Santiago Alonso (1952), ve en el amor por la madre tierra y su familia, los pilares y la fortaleza para seguir en una lucha que no ha sido nada fácil para que reconozcan los derechos de los pueblos y sus riquezas naturales.
Originaria de San Antonino Castillo Velasco, la mujer que porta con orgullo la vestimenta del Valle de Ocotlán, considera lento el reconocimiento de derechos y logros de las mujeres en Oaxaca.
Entrevistada en el marco del Día Internacional de la Mujer, una de las fundadoras de la organización Flor y Canto y Copuda admite la necesidad de repensar una metodología y retomarlo desde el seno de las familias, porque cada una tiene sus propias habilidades y conocimientos.
Subraya que se requiere cambiar los comportamientos masculinos adoptados por las mismas mujeres, “cuando llegamos a las instancias de gobierno, vemos que las mismas actitudes de discriminación y prepotencia vienen de nuestro propio género”.
“Somos un número mayor de población que los varones, pero eso no se ve reflejado en las oportunidades laborales, sociales, económicas, políticas, esa desigualdad prevalece”, dice.
Abraza a la madre tierra
Yo vengo de cuna campesina, mis abuelos, mis padres, toda mi familia se ha dedicado al campo y nos transmitieron el amor, pero sobre todo el respeto a la madre tierra, relata con entusiasmo.
Sentada a la sombra del amplio corredor de su casa en la comunidad, cuna de las blusas bordadas a mano y las empanadas de amarillo, confía en lograr uno de sus sueños anhelados y que tienen que ver con la defensa de la naturaleza.
Hija de Ofelia Alonso (+) y de Delfino Santiago (+), agradece las enseñanzas y herencia en valores que le dejaron sus padres, a quien recuerda como dos grandes seres humanos que le inculcaron el trabajo y el respeto al prójimo.
Como bien dice, en su formación jugaron un papel fundamental su abuela Julia Santiago y sus tías Matilde Aguilar Alonso e Isabel Santiago, pues desde sus primeros años los combinó entre el campo y el trabajo en el hogar.
La organización como defensa
Recuerda con enojo como en su labor conoció y defendió a niños de los abusos en comunidades de la Sierra Sur y la Costa de Oaxaca. En 1996 se consolida la Asociación Civil Flor y Canto.
“Estamos llegando a 24 años de actividades desde la sociedad civil, con trabajo en los pueblos afromexicanos para su reconocimiento y defensa de derechos básicos que por años han sido violentados”, enfatiza.
Siempre dispuesta a escuchar los consejos de abuelos y abuelas de los pueblos indígenas, Santiago Alonso lo mismo lucha por la tierra y el territorio que por los abusos en contra de menores indígenas de la Sierra Sur.
Quien formara parte de la Comisión de Laicos a petición de Don Bartolomé Carrasco Briseño, Arzobispo de Oaxaca (1918 – 1999) y zapoteca del Valle, habla de amor por la tierra y los horcones comunitarios fundamentales para respetar los valores humanos.
Nació en 1952 en San Antonino Castillo Velasco y desde su infancia ha convivido con hombres y mujeres originarios de los pueblos indígenas, pues desde su papel de Misionera Laica Consagrada ha levantado la voz en defensa de sectores vulnerables.
Santiago Alonso se asume como fruto del trabajo de Don Bartolomé Carrasco Briseño, a quien define como un teólogo (de la liberación), profeta y defensor de los Derechos de las comunidades indígenas.
“Me siento bendecida por haber nacido al seno de una familia que ama su tierra, sus tradiciones y con cimientos en los valores humanos y comunitarios, pues desde pequeña me enseñaron a hablarle a la madre tierra y a no pisar el maíz, ni desperdiciar la tierra”, subraya.
“Algún día los propios maestros me regañaron por hablar mi lengua y no usar el castellano, pero gracias a mis tías no perdí ese gran legado y hoy me siento orgullosa de mis raíces”, expone.
La vida misionera me llevó a Santa Cruz Itundujia y conocí de cerca la explotación de los bosques por parte de los caciques, pero con pastoral social entramos de la mano de Josefa Sánchez, a quien dice fue su gran maestra, y empezamos una labor de defensa de los bosques, recuerda con cierta nostalgia.
Agradece a la vida la oportunidad de haber trabajado, forjado y aprendido de tres grandes pilares de la pastoral social, como: Don Bartolomé Carrasco Briseño (Arzobispo de Antequera), Don Samuel Ruiz (Obispo de Chiapas) y Arturo Lona Reyes (Obispo de Tehuantepec).
Actualmente Carmen Santiago Alonso forma parte de la defensa por el derecho al agua por parte de campesinos de los Valles Centrales y desde la Coordinadora de Pueblos Unidos por la Defensa del Agua (Copuda) da la batalla jurídica y social a instituciones de Gobierno que han pretendido negar a los hombres y mujeres del campo , el acceso libre a los recursos hídricos .






































