Entre el 80 y 90% de las mujeres en prisión son abandonadas por sus familias, no tienen visitas o éstas se realizan cada seis meses o una vez al año, de acuerdo al diagnóstico de la empresa social La Cana, que surgió como un proyecto universitario en apoyo a las personas privadas de su libertad.
Daniela Ancira, co-fundadora y directora general de este proyecto social que busca crear oportunidades de trabajo para mujeres en prisión en diferentes partes del país, explicó a esta casa editorial que en Oaxaca como en el resto de las entidades, las mujeres se encuentran solas y sin apoyo del exterior.
Luego de su visita en el centro penitenciario femenil de Tanivet, donde buscan llevar programas de reinserción social como en otros penales del país, Daniela Ancira expuso que uno de los principales obstáculos para las mujeres en prisión, es que el inmueble está muy retirado de las comunidades de origen de las internas.
Eso hace que tengan pocas visitas, que estén muy abandonadas y solas”, expuso la co-fundadora de La Cana, quien identificó también pocas actividades laborales para las mujeres, con menos posibilidades de generar ingresos para ellas y sus hijos.
Muchas no tienen familiares que las visiten, ni mucho menos que les apoyen llevándoles ropa, comida o artículos de higiene personal, que el penal no da o que son insuficientes. Hay pocas oportunidades de empleo, y al igual que en todos los penales del país, es difícil que vendan sus productos, porque estos suelen venderse a través de las visitas. Tampoco hay muchas empresas que participen para brindar empleo en prisión”, dijo.
Uno de los aspectos positivos, dijo, es que este centro penitenciario cuenta con áreas verdes o abiertas a diferencia del resto del país, pero con mujeres que ven deteriorada su calidad de vida por falta de apoyo en el exterior.
Aunque reconoció que los nuevos directivos del centro penitenciario han mostrado mayor preocupación por las mujeres que en gestiones anteriores, insistió que la mayoría no cuenta con el apoyo familiar como sucede en el caso de los hombres en prisión.
Las mujeres que cometen delitos son mucho más abandonas que los hombres como en el resto del país. Esto tiene que ver con los roles de género o los estereotipos, donde señalan que una mujer debe ser buena y no violenta; por eso, en el momento en que se rompe con este estereotipo, es mucho más juzgada y estigmatizada por la sociedad y su propia familia”.







































