Una grave denuncia ha encendido las alarmas en el norte de Veracruz. En redes sociales comenzó a circular el testimonio de una estudiante de la Universidad Veracruzana (UV). Quien exige a las autoridades educativas y de seguridad pública la localización urgente de más de 150 jóvenes presuntamente desaparecidos, todos pertenecientes a la Facultad de Ciencias de la Salud en la región Poza Rica–Tuxpan.
VIDEO | ¿Dónde están los estudiantes? UV en el ojo del huracán por presuntas desapariciones
Estudiantes de la UV denuncian la desaparición de más de 150 jóvenes; exigen respuesta inmediata a autoridades académicas y de seguridad pic.twitter.com/5xOKaQqhuM— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) October 13, 2025
La joven, cuya identidad permanece reservada por seguridad, asegura que decenas de sus compañeros han dejado de asistir a clases sin previo aviso, y que no hay comunicación alguna con ellos desde hace varios días. En su mensaje, alerta que la situación requiere una acción inmediata:
“Difundan la información y tomen cartas en el asunto antes de que sea demasiado tarde”.
FALTA DE RESPUESTAS, ABUNDANCIA DE INCERTIDUMBRE
Hasta el momento de publicación de esta nota, la Universidad Veracruzana no ha emitido una postura oficial. Este silencio institucional ha generado enojo, confusión y miedo entre la comunidad estudiantil y padres de familia. Quienes señalan que la omisión de información solo aumenta la vulnerabilidad de los alumnos y la percepción de inseguridad dentro y fuera de los campus universitarios.
Diversos usuarios de redes sociales han comenzado a exigir que se activen protocolos de emergencia, se realicen operativos de localización y que haya coordinación inmediata con Protección Civil y fuerzas de seguridad estatal y federal.
ENTRE EL RUMOR Y LA ANGUSTIA: ¿QUÉ SABEMOS?
A pesar de la gravedad del señalamiento, no existe un registro oficial ni pruebas documentadas que confirmen la desaparición de exactamente 150 estudiantes. Sin embargo, fuentes internas de la facultad señalan que el ausentismo en las últimas semanas ha sido inusualmente alto y que se han reportado casos de estudiantes que han dejado de comunicarse con sus familias.
Este tipo de situaciones exigen una actuación responsable de los medios y autoridades: investigar, confirmar y actuar. Antes de que el vacío de información sea llenado con rumores, miedo y desinformación.
UN ESTADO EN ALERTA: INUNDACIONES Y RESCATES EN LA HUASTECA
Mientras la incertidumbre envuelve a la UV, otra situación crítica se desarrolla en la Huasteca Veracruzana. Donde más de 40 docentes fueron rescatados tras quedar atrapados por deslaves e inundaciones. Los maestros, asignados a diferentes niveles educativos, quedaron incomunicados desde el martes pasado en comunidades como Xoxocopa y Santa Cruz.

Sin señal ni electricidad, lograron enviar mensajes de auxilio a través de cartas escritas a mano, coordenadas GPS y videos grabados con energía improvisada. Uno de ellos reveló:
“No tenemos víveres, no hay luz, no hay paso. Estamos atrapados”.
El operativo de rescate, encabezado por la Fuerza Aérea Mexicana y la Secretaría de Marina, fue coordinado desde un centro de mando activado por la gobernadora Rocío Nahle en Poza Rica. Lamentablemente, durante la operación se confirmó el fallecimiento de la maestra María Guadalupe Hernández y su hija Allison Morales, de apenas 7 años.
ENTRE CRISIS NATURALES Y FALTA DE RESPUESTA INSTITUCIONAL
Ambos casos, aunque distintos, revelan una misma raíz de fondo: la falta de protocolos eficaces de comunicación, prevención y reacción ante emergencias humanas y naturales. Ya sea en una universidad pública o en comunidades rurales aisladas, la vida de estudiantes y docentes pende de decisiones que muchas veces llegan tarde o no llegan nunca.
Mientras tanto, la exigencia ciudadana crece:
¿Dónde están los jóvenes de la UV? ¿Quién responde por ellos? ¿Y cuántas tragedias más tendrán que ocurrir para que las instituciones dejen de guardar silencio?
LLAMADO A LA ACCIÓN
Se solicita a la ciudadanía estar atenta y compartir cualquier información que pueda contribuir a la localización de los estudiantes. La seguridad de la comunidad educativa debe ser una prioridad indelegable. Y su silencio, una alarma que ya no puede ser ignorada.










































