Después de más de 100 horas atrapado bajo tierra, uno de los cuatro trabajadores de la mina Santa Fe, en Sinaloa, fue localizado y rescatado con vida en un operativo que continúa en condiciones extremas.
El hallazgo ocurrió durante la madrugada de este lunes 30 de marzo, cuando brigadas de emergencia lograron ubicar al minero a unos 300 metros de profundidad, tras días de búsqueda ininterrumpida.
EL SOBREVIVIENTE
El trabajador rescatado fue identificado como José Alejandro Cástulo Colín, de 44 años, originario de Michoacán. Quien fue extraído con vida y trasladado de inmediato para recibir atención médica especializada.
Luego de ser llevado a la superficie, fue evacuado en helicóptero hacia un hospital en Mazatlán. Donde permanece bajo evaluación médica tras permanecer varios días en condiciones adversas.
CONDICIONES EXTREMAS EN LA MINA
El derrumbe, ocurrido el pasado 25 de marzo, dejó atrapados a cuatro mineros en una zona de difícil acceso. Desde entonces, las labores de rescate no se han detenido.
Las brigadas trabajan a gran profundidad, enfrentando material lodoso que complica el avance y obliga a reforzar constantemente las galerías para evitar nuevos colapsos.
Pese a ello, se reporta que las condiciones de ventilación han permitido mantener niveles adecuados de oxígeno. Lo que habría sido clave para la supervivencia del trabajador rescatado.
UNA OPERACIÓN COMPLEJA Y DE ALTO RIESGO
En el sitio operan cerca de 300 elementos organizados en turnos continuos, con el objetivo de avanzar hasta 1.5 kilómetros dentro de la mina para alcanzar la zona donde se presume están los otros tres trabajadores.
A las labores se han sumado especialistas técnicos y brigadas de rescate minero, en un esfuerzo que combina maquinaria, estrategias de ingeniería y trabajo manual.
El principal desafío es garantizar la seguridad de los rescatistas mientras se avanza en un entorno inestable.
TRES VIDAS AÚN EN RIESGO
Aunque el rescate del primer minero representa un avance significativo, la emergencia continúa. Tres trabajadores permanecen atrapados, y las labores se concentran ahora en ubicar su posible localización.
El caso vuelve a poner en evidencia los riesgos estructurales de la actividad minera, donde accidentes de este tipo siguen ocurriendo y exigen respuestas rápidas, pero también prevención.











































