La Secretaría de Educación Pública (SEP) ha confirmado que el Ciclo Escolar 2025-2026 dará inicio el próximo 1 de septiembre, marcando el arranque formal de las actividades académicas para millones de estudiantes de nivel básico y medio superior en todo el país. Con ello, se ha desatado el ya tradicional proceso de compras de útiles, uniformes y otros insumos escolares que representan un reto económico importante para las familias mexicanas.
LISTA DE ÚTILES: APOYO PARCIAL PARA EL BOLSILLO FAMILIAR
Como cada año, la SEP publicó una lista sugerida de útiles escolares con el objetivo de orientar a los padres de familia y moderar los gastos. Esta incluye artículos básicos como cuadernos, lápices, bolígrafos, borradores y tijeras, cuyo costo varía según el nivel educativo.
Si bien esta medida busca ser un alivio económico, la realidad es que muchos gastos esenciales no están contemplados: mochilas, uniformes, zapatos y otros elementos indispensables siguen recayendo totalmente en el presupuesto familiar, lo que ha generado críticas sobre la insuficiencia del apoyo institucional.
EL COSTO REAL DE UN NUEVO CICLO ESCOLAR
Diversos estudios y reportajes han evidenciado que el gasto promedio por estudiante puede superar los 2,500 pesos en nivel básico, sin contar inscripciones o cuotas voluntarias. En zonas urbanas, este monto puede duplicarse fácilmente, sobre todo si se incluyen servicios de transporte escolar o tecnología digital.
Para muchas familias trabajadoras, el inicio de clases representa uno de los picos de gasto más altos del año, comparado incluso con festividades como Navidad o vacaciones de verano. A pesar de la lista oficial de útiles, el gasto no regulado en artículos de marca o específicos solicitados por algunas escuelas particulares o públicas incrementa aún más la presión económica.
¿UNA SOLUCIÓN REAL O PARCHE TEMPORAL?
Ante la creciente necesidad, el Fondo Nacional para el Consumo de los Trabajadores (Fonacot) ofrece créditos que pueden ayudar a cubrir estos gastos, incluyendo útiles, uniformes e incluso dispositivos electrónicos. No obstante, el acceso al crédito está condicionado a requisitos formales que muchos trabajadores informales o de bajos ingresos no pueden cumplir.
Para solicitar un préstamo de hasta 60,000 pesos, el interesado debe ganar al menos 15,000 pesos mensuales, contar con una antigüedad laboral mínima y presentar una serie de documentos, entre ellos recibos de nómina, comprobante de domicilio y cuenta bancaria activa.
Esto excluye automáticamente a una parte significativa de la población económicamente activa en México, particularmente aquellos en la economía informal o con contratos temporales.
UN PROBLEMA ESTRUCTURAL: LA EDUCACIÓN COMO CARGA Y NO COMO INVERSIÓN
El panorama actual revela una falla estructural en la forma en que se aborda el regreso a clases en México. Aunque la educación pública es un derecho constitucional, los gastos asociados siguen recayendo en los hogares sin un acompañamiento integral por parte del Estado.
El ciclo se repite año con año: apoyo limitado, precios en alza, endeudamiento y rezago escolar. Mientras tanto, propuestas más integrales como programas de apoyo directo, entrega de paquetes escolares gratuitos o subsidios a familias vulnerables siguen siendo promesas incumplidas o implementadas con alcance limitado.
MÁS ALLÁ DE LA LISTA DE ÚTILES, SE NECESITA UNA POLÍTICA EDUCATIVA CON VISIÓN SOCIAL
El regreso a clases no debería ser un factor de angustia financiera. Aunque existen mecanismos como el crédito Fonacot, la falta de inclusión y cobertura universal lo convierten más en un recurso excepcional que en una solución de fondo.
La educación, en lugar de empobrecer temporalmente a las familias, debería ser una inversión respaldada por el Estado, con políticas diseñadas para reducir las desigualdades desde el primer día de clases.











































