Informes de inteligencia militar elaborados desde 2020 y filtrados por el grupo hacktivista Guacamaya exponen una estructura criminal profundamente infiltrada en instituciones de seguridad de Tabasco y Veracruz, con posibles nexos de protección desde las más altas esferas políticas, incluyendo al entonces gobernador Adán Augusto López Hernández.
Los reportes no solo detallan la estructura operativa y las pugnas internas entre grupos delictivos en la región, sino que incluyen testimonios y escuchas en los que los propios criminales se jactan de operar bajo protección del gobierno estatal.
EL PANTERA Y LA GUERRA POR EL COMBUSTIBLE
Uno de los objetivos principales del seguimiento militar fue Benjamín Mollinedo Montiel, alias El Pantera, señalado como líder criminal con operaciones en el robo y tráfico de combustibles, narcotráfico y extorsión. De acuerdo con un informe fechado el 13 de diciembre de 2020, Mollinedo habría sido el autor intelectual del asesinato de Andrés Rodríguez Vasconcelos, alias El Kalimba, con presunto apoyo de policías y por órdenes del gobernador, según testimonios obtenidos por inteligencia.
La ejecución de El Kalimba marcó un reacomodo en las estructuras criminales locales. Samuel Paz González, El Toro, otro líder delictivo, señaló ese mismo día que tras el crimen disminuyó la violencia, pues “ya no había tanta presencia de la fuerza estatal”.
En los informes, El Toro también refiere que El Pantera “está con el gobierno, está con el gobernador… el titular del estado le ofreció una gratificación a cambio de que jale”.
LA POLICÍA ESTATAL, BAJO SOSPECHA
Otro elemento de alto perfil en los informes es Hernán Bermúdez Requena, identificado como comandante de la policía estatal y presunto líder del grupo delictivo La Barredora. En distintos reportes se le menciona con los alias Lic H, Comandante H y El Abuelo.
Los documentos de inteligencia también identifican a Tomás Díaz Rodríguez, alias Tomasini o El 12, y a Víctor Juárez, alias Don Víctor, como operadores de confianza de Bermúdez Requena. Ambos habrían ocupado cargos públicos y participado directamente en actividades ilícitas, incluido el robo de combustible.
De acuerdo con testimonios de integrantes del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), El Lic H habría ordenado la ejecución de El Kalimba para que su grupo tomara el control de las plazas de Cárdenas y Huimanguillo, en Tabasco.
HUACHICOL Y DOS BOCAS: LA JOYA EN DISPUTA
Los informes detallan que parte de la operación delictiva incluyó robo de combustibles desde la refinería de Dos Bocas, una instalación estratégica para el gobierno federal. Esta actividad habría contado, según los datos recabados, con protección activa de mandos policiales estatales.
SILENCIO OFICIAL Y CONTEXTO POLÍTICO
Hasta el momento, ni el exgobernador Adán Augusto López ni autoridades estatales han emitido comentarios formales sobre los documentos filtrados, a pesar de la gravedad de las acusaciones indirectas contenidas en ellos.
La información se vuelve especialmente sensible en el contexto político actual, dado que López Hernández es senador y figura cercana a la actual presidenta electa Claudia Sheinbaum.









































