El excontralmirante de la Secretaría de Marina, Fernando Farías Laguna, ya se encuentra en territorio mexicano y fue ingresado al Centro Federal de Readaptación Social Número 1, conocido como El Altiplano, en Almoloya de Juárez, Estado de México.
Su llegada ocurrió durante la madrugada de este viernes 21 de agosto, luego de permanecer varios meses detenido en Argentina. El traslado puso fin a una batalla legal que buscaba impedir su regreso a México. Donde es requerido por autoridades judiciales por su presunta participación en una estructura dedicada al llamado huachicol fiscal.
De acuerdo con la información oficial, el avión en el que viajó aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM). Antes de ser trasladado al penal de máxima seguridad, Farías Laguna fue presentado ante un médico legista para realizarle una certificación de su estado de salud.
Posteriormente, bajo un fuerte dispositivo de seguridad, fue llevado al Altiplano, donde quedó a disposición del juez que ordenó su captura.
DEPORTACIÓN, NO EXTRADICIÓN
El regreso del exfuncionario naval se concretó mediante un procedimiento de deportación, y no a través de una extradición formal.
El cambio de mecanismo ocurrió después de que México desistiera de la solicitud de extradición que se encontraba en trámite en Argentina. El juzgado Criminal y Correccional Federal 12 de Buenos Aires, encabezado por el juez Julián Daniel Ercolini, archivó el procedimiento correspondiente.
La decisión modificó los tiempos previstos para su traslado. La defensa tenía contemplada una audiencia para el 27 de agosto. Sin embargo, Farías Laguna salió antes de esa fecha rumbo a México.
El caso deja además un punto polémico: mientras las autoridades mexicanas concretaron su retorno, su representación legal en México sostuvo que no recibió notificación sobre el traslado.
LLEGÓ CON IDENTIDAD FALSA A ARGENTINA
La detención del excontralmirante ocurrió el pasado 23 de abril en Buenos Aires, después de que ingresara a territorio argentino utilizando una identidad distinta.
Según la información difundida sobre el caso, Farías Laguna habría utilizado el nombre de Luis Lemus Ramos y un pasaporte guatemalteco apócrifo.
Su traslado a México se realizó en una aeronave militar de la Armada. El vuelo salió del aeropuerto internacional de Ezeiza y realizó una escala en Cali, Colombia, para abastecerse de combustible antes de continuar hacia México.
La operación involucró a autoridades mexicanas y contó con colaboración de instituciones de Estados Unidos y Argentina.
UN CASO QUE APUNTA A UNA RED DE FUNCIONARIOS Y EMPRESAS
La acusación contra Farías Laguna se relaciona con una investigación de la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada (FEMDO) sobre una estructura que habría utilizado operaciones aduanales fraudulentas para introducir hidrocarburos al país y evitar el pago de impuestos.
La investigación señala que los cargamentos llegaban a puertos mexicanos declarados como aceites o aditivos, pese a tratarse presuntamente de hidrocarburos.
La maniobra habría permitido reducir o evadir obligaciones fiscales mediante la manipulación de pedimentos, revisiones aduanales simuladas, alteración de volúmenes y modificaciones de muestras.
Una vez descargado el combustible, empresas formalmente constituidas se encargaban de su transporte y distribución hacia estaciones de servicio. De acuerdo con las autoridades, algunas de esas compañías también habrían servido para introducir al sistema financiero los recursos obtenidos mediante las operaciones investigadas.
El esquema fue documentado en Tamaulipas, Baja California, Colima, Sonora y Ciudad de México.
MÁS DE 340 MILLONES DE PESOS BAJO LA LUPA
La dimensión económica de la investigación también es uno de los elementos centrales del expediente.
Las autoridades reportaron una afectación superior a 340 millones de pesos, únicamente con base en los hidrocarburos recuperados durante los primeros operativos.
Además, fueron aseguradas 86 pipas, 29 autotanques y tres inmuebles.
Uno de los principales golpes ocurrió en marzo de 2025, cuando las autoridades aseguraron en Altamira, Tamaulipas, el buque Challenge Procyon, con alrededor de ocho millones de litros de hidrocarburo.
Posteriormente se detectó una operación similar en Ensenada, Baja California, donde otro buque habría ingresado combustible mediante un mecanismo presuntamente irregular.
16 DETENIDOS Y 12 EXSERVIDORES PÚBLICOS
Con el arribo de Farías Laguna a México, el número de personas detenidas que las autoridades relacionan con esta investigación ascendió a 16, de las cuales 12 son exservidores públicos.
La investigación no se limita a quienes presuntamente participaron directamente en las operaciones. Las autoridades también han buscado establecer responsabilidades entre accionistas, socios, apoderados legales y otros enlaces vinculados con las empresas utilizadas para movilizar y distribuir el combustible.
El caso pone bajo escrutinio la posible participación de servidores públicos y particulares en una estructura que, de acuerdo con la acusación, habría aprovechado controles aduanales y comerciales para introducir hidrocarburos al mercado mexicano.
TAMBIÉN ESTÁ SU HERMANO EN EL ALTIPLANO
Farías Laguna se reencontrará en el mismo penal con su hermano, el exvicealmirante Manuel Roberto Farías Laguna, quien también se encuentra privado de la libertad y es requerido por un juez de control por delitos relacionados con delincuencia organizada en materia de hidrocarburos.
La coincidencia de ambos exmandos navales en el Altiplano añade un elemento relevante al expediente, particularmente por la investigación que busca determinar hasta dónde llegaba la estructura y qué papel desempeñaba cada uno de los involucrados.
DEA Y FBI, PRESENTES EN LA ENTREGA
Antes de que se concretara el traslado, agentes del FBI y la DEA se reunieron con Farías Laguna en el penal de Ezeiza. Esto, de acuerdo con declaraciones de su abogado en Argentina.
La participación de autoridades estadounidenses refleja la dimensión internacional que adquirió el caso, aunque el procedimiento mediante el cual regresó a México correspondió finalmente a una deportación gestionada entre ambos países.
Ahora, el excontralmirante deberá enfrentar en territorio mexicano el proceso judicial que motivó su búsqueda y detención.
Las acusaciones, sin embargo, todavía deberán ser acreditadas ante los tribunales. La propia Fiscalía recordó que Farías Laguna se presume inocente mientras no exista una sentencia condenatoria emitida por la autoridad competente.
El traslado al Altiplano representa así un nuevo capítulo de una investigación que ya alcanzó a exservidores públicos, empresas, operaciones portuarias y presuntas maniobras de evasión fiscal. La principal incógnita será determinar en tribunales quiénes integraban realmente la estructura, qué responsabilidades tenía cada integrante y cuánto dinero pudo haber generado.











































