Además de hacerte sentir querido y protegido, las capacidades cognitivas de los perros van mucho más allá de lo que se creía. Un equipo internacional de investigadores descubrió que el cerebro canino no solo distingue si una persona está feliz o enojada, sino que también es capaz de diferenciar entre distintas emociones negativas con solo mirar el rostro humano, incluso si se trata de un desconocido.
El hallazgo, publicado en la prestigiosa revista científica iScience, estuvo a cargo de los científicos Raúl Hernández-Pérez, Luis Concha, Attila Andics, Rodolfo Bernal-Gamboa y Laura Cuaya, pertenecientes al Instituto de Neurobiología de la UNAM (México), la Universidad Eötvös Loránd de Budapest (Hungría) y la Universidad de Viena (Austria).
¿CÓMO VEN LOS PERROS NUESTROS ROSTROS? EL AVANCE SOBRE ESTUDIOS ANTERIORES
Experimentos previos solo comparaban dos expresiones a la vez —una positiva y una negativa—, lo que dejaba una duda abierta en la comunidad científica: ¿los perros perciben emociones reales o solo detectan si algo es “bueno” o “malo”?
Para resolver el misterio, el equipo utilizó tecnología de resonancia magnética funcional (fMRI) en perros despiertos a los que se les mostraron fotografías de caras de personas completamente desconocidas.
El objetivo era probar si el cerebro del perro procesaba la alegría de forma diferente al miedo o la tristeza, y si lograba categorizar las emociones negativas entre sí.
EL EXPERIMENTO: ASÍ REACCIONA EL CEREBRO CANINO A LAS EMOCIONES HUMANAS
La investigación se dividió en dos fases de escaneo cerebral midiendo la señal BOLD (que indica las zonas de mayor consumo de energía) y analizada mediante modelos de inteligencia artificial y aprendizaje automático:
- Primera fase (8 perros): Se mostraron caras felices y neutras.
- Segunda fase (12 perros): Se mostraron rostros con cuatro expresiones distintas: felicidad, tristeza, ira y miedo.
La felicidad como recompensa
Las caras felices activaron la corteza temporal en el hemisferio derecho, extendiéndose hasta el núcleo caudado, una estructura cerebral directamente vinculada al procesamiento de recompensas (similar a la respuesta ante la comida o los olores familiares).
PRIMERA EVIDENCIA: EL CEREBRO DEL PERRO SEPARA EL MIEDO DE LA TRISTEZA Y LA IRA
Al analizar la totalidad del cerebro, los investigadores hallaron la primera evidencia de su tipo: el cerebro canino sí diferencia algunas emociones negativas entre sí.
- Tristeza vs. Miedo: Se diferencian en la región del giro suprasilviano rostral derecho.
- Ira vs. Miedo: Se separan en el giro ectosilviano medio derecho y el giro esplenial izquierdo.
- Tristeza vs. Ira: No mostraron diferencias cerebrales detectables entre ellas.
SEPARAN EXPRESIONES, NO “SIENTEN” COMO LOS HUMANOS
Los especialistas aclararon que estos resultados no implican que los perros entiendan la complejidad emocional del ser humano. Los patrones muestran una separación representacional y no una comprensión semántica. En otras palabras: el perro no “sabe” conceptualmente qué siente la persona, pero su cerebro registra con precisión que los rostros son distintos.
“El cerebro canino posee una representación de las expresiones faciales humanas que va más allá de la simple clasificación por valencia (positiva o negativa)”, concluye el estudio.
LIMITACIONES DE LA INVESTIGACIÓN Y PRÓXIMOS PASOS
Los autores señalaron que la mayoría de los sujetos de prueba fueron border collies, una raza con alta sensibilidad a las señales sociales, por lo que los resultados no pueden generalizarse aún a todas las razas.
Además, se utilizaron imágenes estáticas. Las siguientes etapas del proyecto incluirán pruebas con imágenes en movimiento y sonidos, buscando una perspectiva más natural sobre la interacción emocional entre humanos y perros.











































