En el marco de la Semana Santa, la Villa de Zaachila celebra una de sus tradiciones más emblemáticas: la festividad de “Los Concheros”, una expresión cultural que fusiona la fe católica con las raíces zapotecas y fortalece la vida comunitaria del municipio.
Año con año, los integrantes de los comités de templos católicos y parroquias se organizan para emprender la búsqueda de la llamada “disciplina”, una planta que crece en las copas de los árboles y que es fundamental para la ornamentación de los recintos religiosos durante esta temporada.
Su recolección implica un recorrido que inicia días antes hacia regiones como la Sierra Norte y la Sierra Mazateca, incluyendo zonas de Villa Sola de Vega, Santa María Chilchotla, Huautla de Jiménez e incluso del estado de Puebla.
La Semana Santa en Zaachila inicia con la recepción de “Los Concheros”, quienes, convocados por el sonido del caracol marino, regresan con juncos, orquídeas, azucenas y la tradicional “disciplina”, elementos con los que se engalanan los templos y se recrea, desde una visión comunitaria, el significado del “nacimiento a la vida eterna de Jesús”.
Cena comunitaria de barrios
Como parte de esta tradición, el Lunes Santo se lleva a cabo la cena comunitaria en la mayoría de los barrios —con excepción de San Sebastián y La Soledad, que la realizan el Martes Santo—.
Durante esta convivencia nocturna, familias enteras se reúnen en parajes como “La Regadera” y “El Tunillo”, donde comparten alimentos como guajolote hervido, huevos duros, tejate, así como otros platillos tradicionales. La música de banda, el mezcal y los bailes regionales como jarabes y chilenas forman parte esencial de este encuentro.
Esta cena, de origen prehispánico, adquirió con el tiempo un significado religioso, al asociarse con la última cena de Jesús con sus apóstoles, reflejando el profundo sincretismo que caracteriza a esta celebración.
Posteriormente, se lleva a cabo la “Fiesta de Los Concheros”, donde las y los zaachileños se congregan bajo la sombra de los nogales el Martes Santo para convivir y participar en un recorrido por las principales calles de la población.
Durante la procesión, portan laurel, orquídeas, canastos y sombreros adornados con pastle y flores, realizando también un paso solemne por el panteón en honor a sus fieles difuntos.
Como parte del recorrido, visitan a la autoridad municipal, que los recibe con respeto, y posteriormente regresan a los atrios de sus templos, donde los mayordomos comparten alimentos tradicionales como frijol en coloradito, pescado envuelto y tejate.
Tras estas actividades, la comunidad continúa con las celebraciones propias de la Semana Santa, destacando la solemne procesión del Viernes Santo, donde se representa la Pasión de Cristo, en un ambiente de profundo respeto y fervor religioso.
Con esta festividad, Zaachila reafirma su identidad cultural, preserva sus tradiciones y fortalece los lazos de solidaridad y convivencia que distinguen a su gente.











































