La región Mixteca de Oaxaca enfrenta un clima creciente de tensión y violencia debido al recrudecimiento del histórico conflicto agrario entre las comunidades de Santiago Yosondúa y Yolotepec, por lo que los pobladores viven en un estado de alarma constante tras registrarse actos de violencia que incluyen incendios y tiroteos.
La disputa territorial, que se ha intensificado en las últimas semanas, está marcada por acusaciones mutuas entre ambas comunidades por el incumplimiento de acuerdos establecidos ante las autoridades estatales. Fuentes locales señalan que las agresiones recientes han provocado daños materiales significativos, incluyendo la quema de viviendas y el despliegue de hombres armados en las zonas limítrofes, lo que ha sembrado miedo entre las familias.
Ante la escalada de los enfrentamientos, el Gobierno del Estado de Oaxaca emitió un llamado urgente a la paz, exhortando a los líderes comunales a cesar la violencia y retomar la vía del diálogo. En este sentido, el secretario de Gobierno, Jesús Romero López, advirtió que existen grupos que buscan boicotear los esfuerzos de reconciliación impulsados por el Estado y que estarían lucrando con la violencia en la zona.
“Lamentablemente hay quienes se oponen a la paz en los propios pueblos. Firman compromisos frente al Estado y al Gobierno Federal y no los cumplen en los hechos. Sin embargo, a pesar de estos actos, no vamos a frenar los avances generados en las mesas de diálogo entre ambas comunidades”, aseveró.
Romero López agregó que el compromiso de las autoridades estatales es generar condiciones para el retorno de las familias desplazadas de Buena Vista Yosondúa, cuyo acuerdo se reafirmará el próximo lunes.
El conflicto entre Yosondúa y Yolotepec es uno de los muchos litigios agrarios que persisten en la región Mixteca, donde la falta de una resolución definitiva de los límites territoriales y las condiciones de pobreza mantienen un ciclo de violencia y desplazamiento.
Las autoridades agrarias y de seguridad fueron exhortadas a intervenir de manera inmediata para evitar una tragedia mayor y garantizar la protección de los derechos humanos de los habitantes, principales víctimas de esta disputa por la tierra. Se prevé que en los próximos días se intensifiquen las mesas de diálogo y se refuercen los operativos de seguridad a fin de disuadir posibles enfrentamientos y sentar las bases para una paz duradera.
Fernando Reyes / IGAVEC











































