La mañana de este miércoles, concesionarios y choferes del transporte público de Oaxaca y sus zonas conurbadas manifestaron su rechazo al proyecto oficial de movilidad conocido como CityBus —o “BinniBus”—, acusando al gobierno estatal de incumplir acuerdos previos y favorecer su propio sistema de transporte en detrimento de los trabajadores del sector tradicional.
Unidades de transporte público protestan contra el Binnibus pic.twitter.com/pQo7LI96ac
— El Imparcial de Oaxaca (@ImparcialOaxaca) July 24, 2025
La protesta se dio de forma silenciosa, pero visible: decenas de unidades circularon con cartulinas pegadas en las ventanas y carrocerías. En ellas se podían leer mensajes como:
“CITY-BUS: Fue planeado para mejorar ¡NO! para destruir EMPLEOS”
“MODERNIZACIÓN SÍ, IMPROVISACIÓN Y OCURRENCIA NO”
El objetivo, según explicaron algunos transportistas, es denunciar lo que consideran una política de desplazamiento disfrazada de modernización.
EL PULSO ENTRE MODERNIZACIÓN Y RESISTENCIA
El gobierno de Salomón Jara ha promovido el CityBus como una solución a los problemas históricos del transporte urbano: saturación, unidades obsoletas y mal servicio. Sin embargo, los operadores tradicionales acusan que el proyecto les “saca ventaja”, compitiendo por rutas, horarios y pasajeros, sin que exista un proceso de transición justo o participativo.
Los inconformes aseguran que no están en contra del progreso, pero sí de lo que califican como una imposición.
“Esto no es modernización, es exclusión”, comentó uno de los conductores que prefirió no dar su nombre.
LA OTRA CARA DE LA MONEDA: LO QUE DICE LA GENTE
A diferencia de otras protestas sociales, esta no generó solidaridad automática. En redes sociales, numerosos ciudadanos reaccionaron con burla, escepticismo o hartazgo ante la queja de los transportistas. Algunos comentarios fueron particularmente contundentes:
“¿Cómo que el Binibus les saca ventaja? Jajajaja, ¡si ni hay suficientes camiones y ya se quejan!”
“Se ponen sus moños los anafres con llantas”
“Ese viejo pulpo camionero… ¡ya dejen que otros trabajen para todos, ay!”
“La verdad es que manejan muy mal y algunos tienen mala actitud”
Este contraste evidencia el desgaste de la imagen del transporte tradicional, marcada por quejas persistentes de maltrato, mal estado de las unidades y falta de profesionalismo al volante. Muchos usuarios ven en el CityBus no una amenaza, sino una esperanza de cambio.
¿MODERNIZAR ES DESTRUIR?
El conflicto destapa una tensión inevitable: la modernización del transporte público no puede —ni debe— construirse sobre las ruinas laborales de quienes han sostenido el servicio por décadas. Pero también es cierto que la defensa de lo viejo no puede ser excusa para perpetuar prácticas ineficientes o mal servicio a los usuarios.
Las preguntas clave siguen abiertas:
¿Debe el gobierno integrar a los concesionarios al nuevo modelo o competir frontalmente con ellos?
¿La modernización puede ser inclusiva sin caer en el inmovilismo?
¿El reclamo de los transportistas representa una causa justa o una defensa de privilegios agotados?
¿QUIÉN MANEJA EL FUTURO DEL TRANSPORTE?
El debate no es solo técnico ni sindical. Es profundamente político y social. Lo que está en juego no es solo quién maneja los camiones, sino quién define qué significa avanzar. Si la ciudadanía exige mejores condiciones y los transportistas se sienten desplazados, el Estado debe encontrar una ruta que no atropelle a unos ni deje varados a otros.
Por ahora, lo único claro es que el transporte en Oaxaca está en punto muerto. Y nadie quiere —ni puede— bajarse del camión.









































