Por su presunta responsabilidad en la comisión del delito de abuso sexual infantil, en agravio de una niña de siete años de edad, el profesor de educación primaria, Noé Martín, se reservó su derecho a declarar ante personal actuante del juzgado Cuarto Penal.
Durante la diligencia, trascendió que el indiciado, quien tiene domicilio en la agencia Pueblo Nuevo, decidió reservarse su declaración para hacerlo con posterioridad, por ello, por medio de su defensa también solicitó la ampliación del término constitucional.
La acusación
En el expediente penal 79/2017, se encuentra la denuncia de la madre de la menor agraviada, quien relató que, su hija contaba con siete años de edad, cuando comenzó a cursar el segundo grado de primaria en una institución pública situada en la colonia Los Ángeles de San Jacinto Amilpas.
Refirió que, en el mes de noviembre de 2014, cambiaron a la profesora que daba clases a su hija, por lo que en el intercambio arribó el maestro Noé Martín.
Agregó el ama de casa que, tras la llegada del nuevo profesor, se dio cuenta que su hija había cambiado su comportamiento, pues se mostraba “rebelde”, así como había días que no quería ir a la escuela.
Refirió que en varias ocasiones notó que, dentro de su mochila, la niña tenía varias monedas, por lo que le preguntó sobre su procedencia.
Dijo el ama de casa, que su hija le contestaba que: “ella lo había tomado de su dinero”.
Agregó que, debido a su cambio de comportamiento, le platicó dichas situaciones a algunas madres de familia, quienes le recomendaron que la llevara con un psicólogo, pues posiblemente era víctima de bullying.
Mencionó que el 14 de mayo de 2015, al revisarle su mochila, de nueva cuenta notó que había monedas de diversas denominaciones, por lo que volvió a preguntarle a su hija que: “quién le había dado el dinero”.
En ese momento, dijo, la niña comenzó a llorar y no quiso decir, quién le había dado el dinero. Posteriormente, la llevó a clases.
Al siguiente día, los padres de la menor, quienes ya se encontraban preocupados, volvieron a cuestionarle a la menor la procedencia de las monedas.
Como la vez anterior, la niña comenzó a llorar y se mostró temerosa.
Finalmente, la niña contó lo sucedido a sus papás y les dijo que, desde que el maestro había llegado a dar clase, él la llamaba hacia su escritorio y comenzaba a meterle la mano dentro de su pantalón.
Asimismo, que le acariciaba sus partes íntimas, por lo que él, después de un lapso, le daba monedas.
Ante tal situación, los padres de la menor agraviada, trasladaron a la víctima ante un fiscal del Ministerio Público adscrito a la Fiscalía Especializada en Delitos Contra la Mujer por Razón de Género.
Realizada la denuncia y consignada la misma, el juez Cuarto Penal libró la respectiva orden de aprehensión.










































