El Operativo Pescador 3.0, implementado por autoridades municipales y estatales en Oaxaca, fue anunciado como una estrategia integral para desmantelar actividades ilícitas, como la venta de drogas, robos y asaltos. Además de brindar atención a personas en situación de calle y con problemas de adicciones. Sin embargo, a poco tiempo de su puesta en marcha, los resultados parecen distantes de los objetivos planteados.
Según reportes difundidos por El Imparcial, El Mejor Diario de Oaxaca, se ha observado un incremento visible de personas indigentes en el Centro Histórico de la capital, particularmente en el zócalo. Donde varios hombres fueron captados consumiendo marihuana al aire libre, en pleno corazón de la ciudad, conocida como la “Verde Antequera”.
LAS CALLES, ESCENARIO DE UNA CRISIS PERSISTENTE
Las imágenes y testimonios compartidos recientemente en redes sociales por medios digitales locales confirman la presencia constante de personas en situación de calle que deambulan por las calles del primer cuadro de la ciudad.
El fenómeno plantea una pregunta inevitable:
¿Cuáles han sido realmente los beneficios del Operativo Pescador 3.0 respecto a este sector vulnerable?
Para muchos observadores, la iniciativa solo desplazó temporalmente a las personas. Sin ofrecer soluciones sostenibles a sus problemáticas de fondo. Como son la adicción, la salud mental y la falta de vivienda.
UNA DEUDA SOCIAL QUE NO SE RESUELVE CON OPERATIVOS
Especialistas en temas sociales señalan que la atención a la indigencia y las adicciones requiere programas integrales y de largo plazo,. Las cuales incluyan acompañamiento psicológico, rehabilitación, reinserción laboral y vivienda digna.
Los operativos de seguridad, aunque necesarios para mantener el orden público, no sustituyen las políticas públicas de asistencia social. Las cuales siguen siendo una deuda pendiente en Oaxaca.
Mientras tanto, el contraste entre la imagen turística del Centro Histórico y la realidad de las personas que lo habitan en la calle se hace cada día más evidente, recordando que el problema no se erradica con presencia policial, sino con acciones humanas, sostenibles y estructurales.











































